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Canción de hielo y fuego / George R.R. Martin

Comienzo confesando que si la literatura fantástica de corte épico-mítico tiene su principal espada en Tolkien y El Señor de los Anillos, no me gusta nada la susodicha literatura. Me parece maniquea, infantil, pomposa, predecible y aburrida. Ahí es nada. Y las películas peor, por cierto, que transmiten tanta emoción e imaginación como la que se le supondría al encargado de vestuario de una película sobre la guerra civil española. Un técnico no se convierte en artista aunque haga fotos “bonitas”. Y el verdadero cine no es eso. Y la literatura tampoco.

Sin embargo los libros que traigo aquí a colación elevan la literatura fantástica a la categoría de sublime. Se trata de cuatro novelas de más de mil páginas cada una cuya enorme calidad consigue que el concepto de entretenimiento alcance sus cotas más altas. Porque son entretenidas hasta decir basta. Comenta Alex de la Iglesia en el prólogo a la cuarta que la técnica de escritura tiene mucho que ver con el estilo de las nuevas series de televisión (las excelentes: Los Soprano, The Wire, A dos metros bajo tierra…): historias engarzadas con un ritmo tal que crean adicción. Estoy de acuerdo con él, pero es que estos libros son mucho más que unas ágiles y divertidas aventuras. Son tantas las virtudes de esta magna obra de George R.R. Martin, que me apresuro a resumirlas.

La característica más reseñable desde mi punto de vista radica en su apabullante facilidad para crear argumentos. ¡Y qué argumentos! Se mezclan, se estiran, se encogen, se retuercen, se pierden, se vuelven a encontrar… Argumentos pequeñitos, argumentos largos, argumentos que empiezan como una chispita y que acaban explotando cuando menos te lo esperas… ¡Un maremágnum de argumentos en los que no te pierdes nunca! Son tantos y tan pegajosos los argumentos que acaban formando parte de tu vida. Cuidado con lo que le dices al conductor de autobús, que él no tiene la culpa de nada de lo que pasa en el libro. En principio.

Otra gozosa peculiaridad de estos libros se encuentra en la elección de los nombres propios, tanto de los lugares como de cosas y personas. Son de una belleza excepcional, este hombre es el gran poeta de los nombres propios. Y no cito ninguno porque cada uno tendrá sus favoritos. Desde aquí lanzo la idea de una colecta popular para erigir un monumento al traductor. Y además es que los nombres suenan a lo que representan, como dicen que hace la lengua primigenia, aquella mediante la cual la oportuna mención de un caballo lo hace aparecer de la nada.

La sucesión de capítulos también está magníficamente estructurada. Cada capítulo lleva el nombre de su protagonista, de modo que hay muchos capítulos con igual título. Al principio te sorprende, pero acabas valorando la idea como excelente pues lo que se consigue es disfrutar con antelación de lo que vas a leer. Efectivamente, acabas un capítulo y lees como encabezado del siguiente el nombre de otro protagonista… ¡Estupendo, justo del que me apetecía seguir leyendo!

Los personajes son variados y complejos. Ninguno es malo o bueno del todo. Ninguno es intocable. Se van creando ante tus ojos. Y cuidado, que se puede morir el que menos te lo esperas. Como en la vida misma. Te sorprenderás enamorándote de más de uno a la vez.

Imaginación para inventar recursos mágicos (objetos, costumbres, razas, animales…) le sobra. Y no cansa. Por cierto que en este mundo inventado la magia parece que esté volviendo a adueñarse del mundo, muy poco a poco, detalle a detalle, mientras que en El Señor de los Anillos la magia andaba de capa caída. Y esas apariciones mágicas (míticas, absurdas, irracionales…) están tan bien traídas y descritas que te las crees: son evidentes y ciertas en lo que estás leyendo. Nada es falso, no hay engaño, lo que sucede está pasando ante tus ojos, ese mundo fantástico es real. Pan, ya lo ha conseguido, te has metido en un lugar del que no tenías previamente ni idea, sufres y disfrutas con los personajes, te sorprendes, te asustas, te abrumas, te indignas… ansías leer la continuación. Gozas. Te han atrapado, pero estás lejos de sentirte idiota. Como ante la contemplación o audición de cualquier obra de arte.

También disfruta el hombre con la descripción de ropajes, símbolos y escudos. Pasa su tiempo detallando los colores y las formas de vestiduras y banderas. Esto para mí es algo nuevo, me ha costado entrar. Creo que tiene relación con la cultura del cómic y del cine. A la gente le gusta ver lo que lee, descansar o excitar la vista en los coloridos. Poco a poco ya he ido comprendiendo la idea. Me detenía ante cada descripción pictórica e intentaba imaginarla, sin prisas, despacio, hasta que… ¡Magníficos efectos! ¡Fuegos artificiales! Cada escena gana en profundidad e intención. Es como si estuvieras oliendo la sucia barba de un personaje a pesar de que lo que se describe sean sus anillos y collares. Delicioso.

Hay crueldad, por supuesto, como corresponde a la fantasía histórica (se supone que la trama general está muy remotamente basada en ciertos aspectos de la historia de Inglaterra: el muro de Adriano, la guerra de las rosas…), hay más sexo que amor (sexo del de verdad), hay batallas que nunca aburren, duelos divertidos, peleas inimaginables, traiciones a porrillo, lealtades a machamartillo, dioses de todos los colores, monstruos ignotos que acaban siendo conocidos, dragones que… vale, vale, no sigo. Un saludo a quien ha conseguido que yo me crea lo de los dragones.

Hay tantas cosas que lo mejor es descubrirlas por uno mismo. Esta obra es tan inabarcable que cada cual se acaba haciendo su propio mapa mental (los físicos se pueden consultar en Internet y tiendas especializadas, porque este escritor y la obra que aquí comento gozan de una fama hipermítica, que se diría ahora). Ustedes disfrutarán de aspectos distintos a los aquí mencionados, seguro. Pero lo más seguro es que disfrutarán.

La película en preparación:

Alberto Arzua

Snow crash / Neal Stephenson

He tardado dieciocho años en leer este libro. Y no es que sea lento leyendo sino que la ciencia ficción me da pereza. Oír hablar de quarks, robots, avatares y otras zarandajas me produce somnolencia. ¿Por qué? Será cuestión de preguntármelo en serio ya que sospecho que me he perdido algo interesante. Lo digo porque he tardado menos de una semana en leerme este libro. Y me lo he pasado bomba.

Un malvado coleguilla, sospechando alguno de mis numerosísimos puntos débiles, me retó a leer la última novela de este escritor (de quien yo lo desconocía todo). ¿A que no te atreves con “Anatema”?, me dijo, sacudiendo el trapo rojo frente a mi defecto toro. ¿Cómo que no? ¡Dame Anatema! ¡Quiero Anatema! ¿Qué es Anatema? ¡Anatema! ¡Anatema!

Pero como el Anatema en cuestión no está aún disponible en las bibliotecas y mi presupuesto cultural se encuentra en números rojos, me tuve que conformar con el primer best seller del mismo autor, un libro que salió en el olímpico 1992. De ahí lo de los dieciocho años. Parece que fue ayer, ya lo sé, pero tampoco es cosa de ponerse a llorar ahora por el tiempo perdido.

O sí. Porque renegar de todo un estilo literario es una solemne tontería. Y la pereza no debería hacerle la competencia al placer. ¡Vaya frase! Se impone un bonito ejemplo. Si es usted capaz de negarse a colaborar íntimamente con su símbolo sexual xxx (a rellenar por el lector) crudamente expuesto en picada oferta carnívora, aduciendo cansancio o falta de tiempo… mejor coja una katana y practique el harakiri. Supongo que en esto estamos de acuerdo.

Respecto a la ciencia ficción, qué quieren que les diga. Parece cosa de frikis. Los estilos literarios más comunes (rosa, negro, verde, aventuras, realista, histórico, biografía, capa y espada…) utilizan como material al ser humano y a sus circunstancias, elementos que damos por conocidos y a partir de los cuales logramos hacernos una idea de lo que nos cuentan. La novela rosa habla de amor, chicas guapas y pasiones tremebundas. La novela negra trata de detectives borrachuzos, chicas guapas y asesinatos a tutiplén. La novela verde se nutre básicamente de chicas guapas. La novela de aventuras suele insistir en la conveniencia de salvar a alguna que otra chica guapa. La novela realista es una de las pocas en que la chica puede no ser muy guapa… En fin, para qué les voy a contar. Lo que quiero decir es que en las novelas que no son de fantasía o de ficción sabemos en qué terreno nos movemos y no tenemos que hacer mayor esfuerzo en imaginarnos cosas raras (como no sea esa inusual avalancha de chicas guapas).

Sin embargo en la ciencia ficción las personas no son personas normales sino ocurrencias del escritor con el aspecto más inimaginable posible (en eso está la gracia). Las carreteras no son carreteras, la comida no es comida, el mundo no es mundo, el tiempo no es tiempo… y ya mismo desde el principio te haces un lío. Hay que ser muy hábil para mantener tu atención con algo de lo que no entiendes nada. Supongamos la siguiente frase:

El clingon agarró la rufaca y girando los trocos en filotes atravesó el fundo que satinaba pinis a toda mecha mientras murmuraba “¡Certakis menos doscientos!”

Yo no me entero de nada, no sé ustedes. Puede que, con el paso de las páginas te vaya quedando claro qué es un maldito clingon, una rufaca e incluso te familiarices bastante con los trocos, pero el proceso de comprensión ha de estar bastante bien calibrado (quizás midiendo en certakis) para que no dimitas en el intento. ¡Coño, que esto es una novela y no un jeroglífico! Y no tengo nada en contra de los jeroglíficos, que conste. Si hay gente que disfruta no enterándose de nada durante ciento cincuenta páginas porque se te está describiendo un pseudomundo extrañísimo, pero después la goza lo indecible en las quinientas páginas siguientes… pues bueno… pues me alegro. De momento yo no he llegado a tamaña aberración.

Dicen que la última obra de este escritor (Anatema) es bastante críptica. Vamos, que cuesta enterarte de algo. No lo sé, nadie me la presta. De hecho otra de sus novelas (muchas de ellas muy gordas y compuestas de varios tomos con títulos distintos) se titula Criptonomicón, para qué más. Alguno de ustedes seguro que las ha leído. Alguno de ustedes seguro que las ha disfrutado. Pues ya me contarán porque, a lo que iba, tengo pensado leerme unas cuantas. ¿Por qué? ¿Tan incongruente soy?

Sí, por una parte sí. Y por otra les tengo que decir que me ha encantado esta “Snow Crash”. Como lo oyen. Hay cosas raras a tutiplén, por supuesto, pero están presentadas de un modo muy correcto, para que no te vuelvas demasiado majara. He dicho demasiado porque siempre hay cachos en los que no pillas todo lo que te gustaría. Pero no importa tanto, ahí queda la dudilla en el cerebro hasta la siguiente mención al asuntillo. Me debo estar volviendo un poco friki. Ni tan mal.

¿Qué hable del libro de una puñetera vez? Vale. Tiene partes rosas, negras, verdes, de aventuras, realistas… Acaba en gran follón estilo James Bond, como no podía ser menos. Es divertido, original, inteligente, ágil, tiene frases excelentes, una trama muy bien montada, ocurrencias científicas y culturales muy bien traídas (en este sentido una sola página de este libro tiene más sustancia que todo El Código da Vinci) y muchas cosas más, de las buenas y también de las no tan buenas, que ya iremos comentando según me vaya leyendo más locuras como ésta. De momento déjenme descansar, por favor, que ya vale de Metaversos.

(Me acabo de pillar un novelón clasicote. Para desintoxicar)

Alberto Arzua

EL ORIGEN PERDIDO – Matilde Asensi

Cuando mi hermano Arnau Queralt, cayó enfermo, todos quedamos consternados. La familia sufrió enormemente, pocos veían posible una solución para la Ilusión de Cotard, una enfermedad mental que postró a mi hermano en cama prácticamente en coma y repitiendo monosílabos por toda conversación. Realmente fue desolador. Pero en mí aún ardía mi amor por él, y la necesidad fraternal de intentar ayudar. Haciendo acopio de valor y con la ayuda de mis dos mejores amigos hackers: Lola y Marc, logramos curar a mi hermano quien hoy es feliz junto a Ona, su mujer y la familia.

¿Cómo lo conseguimos? Revolvimos tierra, cielo y ciberespacio buscando pistas que nos guiaran hacia la fuente del problema para poder solucionarlo, Lola y Marc, mis amigos, a los cuales sigo viendo y con quienes tengo una relación aún más estrecha que al principio de las investigaciones, lograron dar con el código que cerraba el ordenador de mi hermano, pues nuestro punto de partida era una pista que nos dio Ona, la mujer de mi hermano: estaba en un proyecto de investigación del pueblo Inca y los aymara y extrañas anotaciones y software relacionado con el lenguaje. Investigaron hasta la última pista relativa a la extraña artesanía en la que estos pueblos dejaban escrita su historia. Así fuimos penetrando en los diferentes misterios y crípticas leyendas de estas tribus y pueblos que perpetuaron algunas de las mayores maravillas de la humanidad.
Sin embargo, no estábamos solos, y no lo digo sólo por los insectos, reptiles y felinos.
Más de un peligro nos acechaba en el camino, y aún más cuanto más cerca estábamos del milagro. Lenguas muertas, códigos, escaleras, trampas… todo parecía diabólicamente trazado para evitar su encuentro, así se las gastaban los antiguos conquistadores, de los cuales y su periplo haremos recuento en las páginas de la novela.

Cuando conseguimos lo necesario para poder visitar la tierra de los incas, emprendimos vuelo a Suramérica, y visitamos Tiahuanaco y la Amazonia en busca del remedio para mi hermano, pero las sorpresas se fueron sucediendo a lo largo del viaje; apareció por allí Doña Mercè, una mujer que no nos puso las cosas nada fáciles pero sin cuyos conocimientos arqueológicos jamás habríamos podido triunfar en nuestra empresa. Así, poco a poco dimos con la solución y pudimos volver a España con el remedio para la curación de Arnau. Hoy somos todos felices, aunque aún nos pique algún que otro granito traído de la Amazonia.

J.F. Verdamir

Zapatitos azules y felicidad / Alexander McCall Smith

 Una divertida detective en el corazón de África

 
Continúan las aventuras de La Primera Agencia

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de Mujeres Detectives en el corazón de África
 
Precious Ramotswe, la detective privada más famosa de África y fundadora de la Primera Agencia de Mujeres Detectives creyó que su vida se volvería más tranquila después de casarse con J. L. B. Matekoni, su pretendiente de toda la vida. Pero nada más lejos de la realidad… Parece ser que los incidentes se agolpan a las puertas de su agencia, instalada en las dependencias del taller mecánico de su marido. 
 
Con la ayuda de su asistente, Mma Makutsi, y del señor Polopetsi, recorrerán Botsuana en busca de pistas y respuestas para sus casos. Eso sí, los problemas parecen solucionarse más fácilmente ante unos donuts y una taza de té roiboos, algo que no ayuda mucho a la dieta que intenta hacer Mma Ramotswe, una mujer de «complexión tradicional». 
 
El tiempo en Gaborone pasa más despacio, pero sus costumbres y pensamientos no distan tanto de los nuestros. Planteándose en todo momento cuestiones de naturaleza filosófica, nuestra detective decide que lo mejor está en encontrar la felicidad en las pequeñas cosas de la vida: un nuevo par de zapatos azules, un trozo de tarta o una puesta de sol en el Kalahari.
 
 
Editorial Suma de Letras
Precio: 18 €
ISBN: 978-84-8365-092-9
EAN: 9788483650929
Fecha de publicación: junio de 2009 
Formato: 14 x 23 (rústica hilo) 
Páginas: 312
Género: aventuras
 
alexander
 
Alexander McCall Smith nació en Zimbaue y estudió tanto allí como en Escocia. Durante muchos años fue profesor en la Universidad de Edimburgo, y como tal regresó a África para trabajar en Botsuana y en Suazilandia. En 2005 abandonó su carrera académica para dedicarse a escribir. Ha publicado más de sesenta libros, entre los que destaca la serie de La Primera Agencia de Mujeres Detectives, en la que su protagonista, Mma Ramotswe, resuelve divertidos casos para delicia de millones de lectores en todo el mundo.
 
Alexander McCall Smith está casado y tiene dos hijas. Vive con su esposa en Edimburgo, donde toca en una orquesta amateur, The Really Terrible Orchestra (La Orquesta Verdaderamente Terrible), que fundó junto con su esposa.
 
Es un artículo de Leiaa
 

 

Siete casas en Francia / Bernardo Atxaga

 «Lo más novedoso y excitante que ofrece la literatura europea de nuestros días.siete-casas

Leerlo es un placer.» 
Publishing News
 
En Yangambi, junto al río Congo, el ejército de Leopoldo II de Bélgica impone el orden bajo la autoridad de Lalande Biran, un poeta con deseos de amasar fortuna y regresar a las tertulias de los cafés de París.
 
A su alrededor se mueven disparatados y espléndidos personajes que convierten aquella selva en un delirante circo de la ambición y el absurdo humano: el ex legionario Cocó, mujeriego y brutal, con la cabeza siempre dividida en dos; el gigante Donatien, servil y pérfido; los mandriles, una virgen, un león y una deslumbrante nativa. Pero las cosas comienzan a ser diferentes con la llegada de un nuevo oficial: Chrysostome Liège, un tirador infalible que esconde una enigmática personalidad.
 
Siete casas en Francia es una novela que huye de la crónica sombría o de la denuncia vehemente; busca, en cambio, a través del humor y de la aventura, la metáfora que habla del lado siniestro de nuestro mundo. 
 
«Su enorme variedad y su mezcla única de posibilidades genéricas lo apartan de casi todo dentro de la narrativa. Sus páginas recrean un mundo nuevo y fresco con una originalidad poco común en la literatura española contemporánea.» The New York Times 
 
Editorial ALFAGUARA
272 pgs
ISBN: 978-84-204-2276-3
Precio aprox: 19,50 €
 
atxaga

Bernardo Atxaga (Asteasu, Gipuzkoa, 1951) se licenció en Ciencias Económicas y desempeñó varios oficios hasta que, a comienzos de los ochenta, consagró su quehacer a la literatura. La brillantez de su tarea fue justamente reconocida cuando su libro Obabakoak (1989) recibió el Premio Euskadi, el Premio de la Crítica, el Prix Millepages y el Premio Nacional de Narrativa. La novela ha sido llevada al cine con el título Obaba. A Obabakoak le siguieron novelas como El hombre solo (1994), que obtuvo el Premio Nacional de la Crítica de narrativa en euskera, y Esos cielos (1996), y libros de poesía como Poemas & Híbridos, cuya versión italiana obtuvo el Premio Cesare Pavese de 2003. Su obra ha sido traducida a veintisiete lenguas. La edición en euskera de El hijo del acordeonista ha recibido el Premio de la Crítica 2003. Bernardo Atxaga es ya uno de los creadores de mayor hondura y originalidad en el panorama literario de este principio de siglo.

 

 

Leiaa

 

 

EL DIARIO PERDIDO DE INDIANA JONES / VV.AA.

Con motivo del estreno mundial el 22 de mayo de 2008 de la pelí­cula Indiana Jones y el reino de la calavera de cristal, la cuarta entrega de las aventuras del arqueólogo más famoso de todos los tiempos, el Servicio Federal de Seguridad de la Federación Rusa se complace en publicar una de sus más preciadas propiedades, El diario perdido de Indiana Jones.

Escondido en la colección del KGB durante años antes de que pasara a manos de la Federación Rusa, este fabuloso diario recoge todas las notas del Dr. Jones y sus aventuras. Desde sus encuentros juveniles con personajes como Lawrence de Arabia y Teddy Roosevelt, hasta sus aventuras como adulto con el culto Tuggee y los nazis, este diario cubre casi cincuenta años de su vida, de 1908 a 1957. También en primicia recoge detallados documentos relacionados con el Reino de la Calavera de Cristal, eje principal de la cuarta entrega de la saga dirigida por Steven Spielberg.

Las fotografí­as del Dr. Jones, sus dibujos, planos, mapas, recortes de artí­culos de periódico y comentarios recogidos en este fascinante diario son un fiel reflejo de sus pensamientos personales y proporcionan una nueva visión de una de las más enigmáticas aventuras del siglo XX. ¡Indiana Jones ha vuelto!

Henry “Indiana” Jones Jr.

También conocido como “Indy”, es un profesor, arqueólogo y buscador de reliquias. Tiene un extenso látigo que usa como arma. Se le reconoce por su fino sombrero y su fobia a las serpientes. Ha protagonizado las aventuras más taquilleras de los últimos tiempos: En busca del Arca Perdida, Indiana Jones y el templo maldito e Indiana Jones y la última cruzada. En mayo de 2008 se estrena Indiana Jones y el Reino de la Calavera de Cristal.

EDICIONES ONIRO, S.A.
ISBN: 978-84-9754-306-4
Páginas: 176
Traducción: Lourdes Bassols
Año de edición:2008
Precio aprox: 20 €
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Leiaa

Tierra Firme de MATILDE ASENSI

“Tierra Firme. La vida extraordinaria de Martí­n Ojo de Plata”

A través de las hazañas de Martí­n Ojo de Plata, Matilde Asensi evoca magistralmente la atmósfera de las colonias españolas caribeñas del siglo XVII; un fascinante viaje en el tiempo que nos transportará a un mundo de asombrosas e imprevisibles aventuras.

Mar Caribe, 1598. Tras sobrevivir a un abordaje pirata, que acaba con la vida de toda la tripulación, la joven Catalina Solí­s, exhausta y abatida por el brutal asesinato de su hermano durante el ataque, alcanza finalmente una isla. Después de dos años de penurias y adversidades, un naví­o arriba a la costa del islote. El maestre del barco decide adoptarla, y presentarla como un hijo mestizo desconocido hasta entonces para él. A partir de ese momento, convertida en Martí­n Nevares, Catalina descubrirá la libertad y la lealtad en un Nuevo Mundo repleto de peligrosos contrabandistas, corsarios y extorsionadores.

EDITORIAL PLANETA
272 pgs
Precio aprox: 19,5 €
ISBN: 978-84-08-07598-1

* A LA VENTA EL 20 de NOVIEMBRE

Matilde Asensi nació en Alicante. En 1999 publicó su primera novela, El salón de Ámbar, que ha sido traducida a varios idiomas. Con su siguiente novela, Iacobus (2000), se situó en los primeros puestos de las listas de libros más vendidos, El último catón (2001) la confirmó como la autora de su generación de mayor éxito de crí­tica y público, y con El origen perdido (2003) Matilde Asensi reinventó la novela de aventuras. En Peregrinatio (2004) recupera a los protagonistas de Iacobus para realizar un viaje por el Camino de Santiago. Todo bajo el cielo (2006), una gran aventura por China, es su última novela.

Ha sido finalista de los premios literarios Ciudad de San Sebastián (1995) y Gabriel Miró (1996) y ha obtenido el primer premio de cuentos en el XV Certamen Literario Juan Ortiz del Barco (1996), de Cádiz, y el XVI Premio de Novela Corta Felipe Trigo (1997), de Badajoz. Estudió periodismo en la Universidad Autónoma de Barcelona y trabajó durante tres años en los informativos de Radio Alicante-SER. Después pasó a RNE como responsable de los informativos locales y provinciales, ejerciendo simultáneamente como corresponsal de la agencia EFE, y colaborando en los diarios provinciales La Verdad e Información.

Leiaa

Shögun, de James Clavell


Llegué a este maldito paí­s de los dioses, o del sol naciente, ya hace años, y aunque convivo (a la fuerza) con los japoneses, y he conseguido hablar su idioma, sigo sin entenderlos y me parece empresa inalcanzable para un occidental como yo. En el camino nos dejamos a casi toda la tripulación del Erasmus, mi buque, un bergantí­n holandés, del que soy piloto y capitán accidental, ya que el capitán también pereció a poco de llegar aquí­. Separado de los pocos marineros que quedaban vivos, me cupo en suerte, o en desgracia, incorporarme a la vida japonesa, pasando a formar parte del séquito de uno de los más importantes daimí­os, o señores feudales, del Japón. Me entretienen enseñando a las tropas a manejar los mosquetes, pero la verdadera razón de que conserve el pellejo es que soy usado como un peón más en este ajedrez que juegan los señores feudales en sus luchas por el poder. El poder siempre va ligado al dinero, y el dinero aquí­ va ligado al comercio de la seda con China, monopolio de los jesuí­tas, españoles y portugueses y enemigos de mi reina. Cada año llenan hasta arriba un gran barco, el barco negro, con los tesoros que mandan a su paí­s, pero que serí­a presa fácil para un ágil bergantí­n bien armado como el mí­o, si es que un dí­a me dan una tripulación y me dan via libre. Pero no todo son desventuras, también he aprendido cosas de ellos. He aprendido a ir limpio, esta gente es limpí­sima, no entran en sus casas con los zapatos llenos de barro como en mi tierra, ni las tienen llenas de excrementos animales, ni son sucias, oscuras y mal ventiladas, no. Aquí­ la pieza que no puede faltar en una casa es el gran baño caliente, una delicia desconocida en Europa, y las casas son de papel. Al principio no entendí­a por qué las hacen tan frágiles, pero en mi primer terremoto, cuando unas cayeron y muchas se incendiaron, lo comprendí­: por la noche estaba todo reparado y como nuevo. Su organización social es simple y funciona a la perfección, no hay apenas leyes y el único castigo para todos los delitos es la muerte. Hay campesinos, que poseen y trabajan la tierra y la pesca; “eta” que son gente de í­nfima condición, comen carne, y son dedicados a trabajos penosos; y comerciantes. …(sigue) Sigue leyendo