No hay que dejar los libros en manos de los intelectuales
Canción de hielo y fuego / George R.R. Martin
Fantasía / 13 Enero 2011

Comienzo confesando que si la literatura fantástica de corte épico-mítico tiene su principal espada en Tolkien y El Señor de los Anillos, no me gusta nada la susodicha literatura. Me parece maniquea, infantil, pomposa, predecible y aburrida. Ahí es nada. Y las películas peor, por cierto, que transmiten tanta emoción e imaginación como la que se le supondría al encargado de vestuario de una película sobre la guerra civil española. Un técnico no se convierte en artista aunque haga fotos “bonitas”. Y el verdadero cine no es eso. Y la literatura tampoco. Sin embargo los libros que traigo aquí a colación elevan la literatura fantástica a la categoría de sublime. Se trata de cuatro novelas de más de mil páginas cada una cuya enorme calidad consigue que el concepto de entretenimiento alcance sus cotas más altas. Porque son entretenidas hasta decir basta. Comenta Alex de la Iglesia en el prólogo a la cuarta que la técnica de escritura tiene mucho que ver con el estilo de las nuevas series de televisión (las excelentes: Los Soprano, The Wire, A dos metros bajo tierra…): historias engarzadas con un ritmo tal que crean adicción. Estoy de acuerdo con él, pero es que estos…

Crónicas del señor de la guerra / Bernard Cornwell
Fantasía / 9 Agosto 2009

Aquí va mi recomendación para lo que queda del veranito, la trilogía del rey Arturo escrita por un maestro de la novela histórica: El rey del invierno El enemigo de Dios Excalibur Soy consciente de que muchos estamos hasta las narices de Arturo, Ginebra, Merlín, Lancelot, Galahad… pero creo que esto sucede porque esta leyenda británica se ha tratado hasta la saciedad y con un toque de cursilería redundantemente empalagoso. Como nos recuerda el autor en sus notas, si la época artúrica de la historia británica se conoce como “Los tiempos oscuros”, ello se debe a que los historiadores disponen de muy poca o casi ninguna información fiable acerca de aquellos tiempos. De hecho, ni siquiera se puede confirmar que Arturo existiera en realidad. En estas circunstancias los diversos escritores y poetas que han utilizado el tema como fuente de inspiración se han limitado a exagerar las leyendas (ya de por sí, y por definición, pura exageración) en uno u otro sentido (la longitud del pelo de Ginebra, la hombría de Lancelot, los poderes de Merlín…) según les cayera mejor la rima o el whisky de la sobremesa. Y reconozco que todo esto resulta muy cansino para el lector, que…