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Brothers / Yua Hua

Este es un libro estupendo, de esos que puedes recomendar a todo el mundo porque a todo el mundo le va a gustar… siempre que no les importe leer una burrada tras otra, a cada cual más gorda, refocilándose en la suerte, pero con un estilo claro y limpio, casi infantil. Es fácil de leer, muy ágil, divertido, sorprendente, gustoso y sin excesivas pretensiones. Además es gordo (880 págs.), blando y con letra grande. Estupendo, ya digo.
    
     El autor es un chino de la China nacido en 1960 que nos cuenta la realidad de su país en los años que van desde la Revolución Cultural hasta los Juegos Olímpicos, vista a través de los ojos y de los sentidos de dos niños de ocho años a quienes vemos crecer a base de garrotazos y picaresca. Si te suenan a chino conceptos tales como la Revolución Cultural, el libro rojo y el maoísmo, en este libro encontrarás una buena introducción. Poca gente sabe que la famosa Revolución Cultural, tan admirada en su tiempo en occidente, consistía, entre otras horribles desgracias, en que, en vez de ir a clase, los alumnos pegaran a sus profesores todos los días, muchas veces hasta la muerte. Parece mentira, pero así es el mundo. Por eso precisamente (y por algunas cosas más) es tan importante leer, para saber cómo es el mundo (en el que tú mismo estás incluido, por supuesto).
    
     La escritura es muy directa, un poco del tipo cuento oriental. Todo el rato están pasando cosas. Apenas hay descripciones ni florituras. Tampoco pelos en la lengua.
    
     <<Aquella vez Li Guangtou abarcó cinco culos de un solo vistazo: uno pequeño, otro gordo, dos escurridos y uno perfecto, todos alineados en una fila impecable, como trozos de carne en una carnicería. El culo gordo era como jamón sin curar; los dos escurridos, como panceta, mientras que el culito ni merecía mencionarse. El culo que le gustaba a Li Guangtou era el más perfecto, situado directamente en su línea de visión. Era el más redondo de los cinco, tan redondo que parecía respingón, con una piel tersa que revelaba las leves marcas de una rabadilla. Así pues, continuó inclinado, con la cabeza cada vez más metida bajo la mampara, pero cuando estaba a punto de entrever la región púbica, de repente alguien lo agarró.>>
    
     La narración siempre tiene un punto de irrealidad, de crudeza… y de ternura. Llamémosle Realismo Magi Cochino (es que comen mucha sopa de fideos).
    
     <<Los dos Guan Tijeras, padre e hijo, alzaban sus tijeras, gritando que iban a afilar las tijeras revolucionarias y les iban a cortar la polla a los enemigos de clase. El Viejo Guan Tijeras aún no había acabado, pero el Pequeño Guan Tijeras ya no podía aguantarse y abandonó el desfile para aliviarse contra la pared, sin dejar de gritar: “Cortársela, cortársela, cortársela” y “Polla, polla, polla”, mientras se desabrochaba los pantalones.>>
    
     No todo son culos y pollas, eh, es que uno tiene una ligera tendencia marrón. También hay muchísimas páginas dedicadas a hímenes, tetas,  palizas, basuras, sopa de fideos, bollos, pollos, polvos, patadas… Que se sepa.
    
     Cuando pegan a alguien hasta matarle, te cuenta despacio y alegremente cómo efectivamente le pegan hasta matarle, pasito a pasito y como quien va dando brincos. Pero no voy a poner una cita de esto porque iba a parecer un libro demasiado cruel. Y puede que lo sea, pero al estilo de El Quijote. En general, si superas ascos, sorpresas y comportamientos demasiado humanos y demasiado anormales a la vez, es posible que te quede un regusto amable. Amablemente ácido.
    
     Exuberante. Exagerado. Reiterativo. Estrambótico. Espléndido a veces. Medieval. Escandaloso. Arrollador.
    
     Parece ser que este libro ha sido todo un fenómeno literario en China, pero como casi siempre dicen eso, típicas exageraciones de contraportada, pues no sé… Comentan que ha vendido un millón de ejemplares allí, y que eso es muchísimo porque en principio la gente suele leer los libros fotocopiados. También dicen que ha tenido una gran acogida en EEUU.
    
     Es la primera novela que publican de Yu Hua, pero los de Seix Barral se han comprometido a publicar las tres que quedan. Muy bien, ya veremos.
    
     Conclusión: muy buen libro para regalo. Quedarás bien. Según a quién
    
     Recomendación: léetelo tú antes. Te lo pasarás estupendamente. Y por si acaso.
    
Editorial: Seix Barral
Colección: Biblioteca Formentor
880 páginas
PVP: 27,00  euros
ISBN: 978-84-322-2841

Alberto Arzua

Shögun, de James Clavell


Llegué a este maldito paí­s de los dioses, o del sol naciente, ya hace años, y aunque convivo (a la fuerza) con los japoneses, y he conseguido hablar su idioma, sigo sin entenderlos y me parece empresa inalcanzable para un occidental como yo. En el camino nos dejamos a casi toda la tripulación del Erasmus, mi buque, un bergantí­n holandés, del que soy piloto y capitán accidental, ya que el capitán también pereció a poco de llegar aquí­. Separado de los pocos marineros que quedaban vivos, me cupo en suerte, o en desgracia, incorporarme a la vida japonesa, pasando a formar parte del séquito de uno de los más importantes daimí­os, o señores feudales, del Japón. Me entretienen enseñando a las tropas a manejar los mosquetes, pero la verdadera razón de que conserve el pellejo es que soy usado como un peón más en este ajedrez que juegan los señores feudales en sus luchas por el poder. El poder siempre va ligado al dinero, y el dinero aquí­ va ligado al comercio de la seda con China, monopolio de los jesuí­tas, españoles y portugueses y enemigos de mi reina. Cada año llenan hasta arriba un gran barco, el barco negro, con los tesoros que mandan a su paí­s, pero que serí­a presa fácil para un ágil bergantí­n bien armado como el mí­o, si es que un dí­a me dan una tripulación y me dan via libre. Pero no todo son desventuras, también he aprendido cosas de ellos. He aprendido a ir limpio, esta gente es limpí­sima, no entran en sus casas con los zapatos llenos de barro como en mi tierra, ni las tienen llenas de excrementos animales, ni son sucias, oscuras y mal ventiladas, no. Aquí­ la pieza que no puede faltar en una casa es el gran baño caliente, una delicia desconocida en Europa, y las casas son de papel. Al principio no entendí­a por qué las hacen tan frágiles, pero en mi primer terremoto, cuando unas cayeron y muchas se incendiaron, lo comprendí­: por la noche estaba todo reparado y como nuevo. Su organización social es simple y funciona a la perfección, no hay apenas leyes y el único castigo para todos los delitos es la muerte. Hay campesinos, que poseen y trabajan la tierra y la pesca; “eta” que son gente de í­nfima condición, comen carne, y son dedicados a trabajos penosos; y comerciantes. …(sigue) Sigue leyendo