No hay que dejar los libros en manos de los intelectuales

Indecentes / Ernesto Ekaizer

30 Septiembre 2012

Si te atrae leer cosas como ésta

El hecho es que desde la Secretaría del presidente, en La Moncloa, llamaron al BBVA y le dejaron el recado de que Zapatero le esperaba para salir de viaje ese mismo martes 31 a la una de la tarde. Taguas llamó para aclarar que tenía billete con destino al extranjero esa noche. Ningún problema, le aseguraron, porque estaría de regreso a las seis de la tarde. Al llegar a la Moncloa para emprender el anunciado viaje, el presidente lo presentó al ministro de Industria como nuevo director de la Oficina Económica del Presidente. Y los tres se subieron al helicóptero.

este es tu libro, porque está lleno de chismes y diretes, personalizando y detallando los palantes y patrases de la gestión de la crisis económica, mayormente española.

No es una explicación del origen de la crisis (burbuja inmobiliaria… y poco más), ni un recetario de salida (dejarse de tanto ajuste fiscal… y nada más), ni siquiera un señalamiento digital de culpables (los bancos, los economistas cabezones, los políticos medrosos), sino un recuento, casi día a día, de los tejemanejes que se traen las lumbreras mundiales que nos controlan (BCE, FMI, Gobiernos…) para intentar arreglar lo que se pueda… siempre bajo su punto de vista.

Y yo me pregunto aquí una tontería, que no tendrá nada que ver, pero que paso a exponer. En el diario de hoy se detalla el patrimonio de los principales políticos de este país (¡Ejpaña!). El más pobre anda por el medio millón de euros. Y yo me pregunto, ¿con esos riñones, de dónde sacas los cojones para preocuparte de los menesterosos? Será una pregunta demagógica, pero interesante, siquiera en el plano emocional. En fin, que se facilita el despido para que baje el paro, y lo que hace el paro, muy tozudo él, es subir. NATURAL. Y los políticos con la boca abierta, huy qué raro. En esas manos estamos, señores.

Pero sigo con el libro. Se titula Indecentes y no profundiza en ninguna indecencia. Unos están a favor de una cosa, otros de otra. Bien, ¿y qué? Pues que unos parece ser que se equivocan. Vale, ¿y qué más? Te enteras de que hay una carta secreta (al parecer muy famosa) que envió el BCE a Zapatero, con todas las exigencias para el rescate y eso, y va el Zapatero y no se la enseña al Rajoy, pero coge el Rajoy y la pilla por otro lado. Interesantísimo.

Total, que estamos en manos de unos… no sé cómo llamarlos, si mangarranes (algunos sí, supongo), inconscientes (también), inocentes (sí, sí, también), incompetentes (muchos) o simples esclavos de un sistema que les pone firmes (todos). Según el Ekaizer (y supongo que ése es el objetivo del libro), algunos son más lamentables que otros (también supongo que según sus gustos políticos), pero bueno, qué más da, no se salva ni uno.

Porque no tienen lo que hay que tener. Y este libro tampoco tiene lo que hay que tener, porque promete, ya desde el prólogo, mucho más de lo que da. Y da la impresión de haberse hecho deprisa y corriendo para sacarse unos euricos. Si no es así, perdón, pero Indecentes no tiene, para mí, ningún interés. He perdido el tiempo leyéndolo, porque no me ha enseñado nada.

Los chismes de los políticos y economistas son muy aburridos, mucho. Todo lo que se consigue conociéndolos es que te dé un poco más de miedo el saber en manos de quienes estamos. Algo es algo.

Alberto Arzua

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