No hay que dejar los libros en manos de los intelectuales
Maderos / Ken Bruen
Negra / 29 Marzo 2011

Que uno sea bebedor en Irlanda es como ser negro en Kenia. Que uno sea borracho y policía es prácticamente la norma. Pero que a uno lo echen de la policía de Irlanda por borracho… ¿ustedes comprenden? Pues ese soy yo. O era. Ahora soy, ay que me da la risa, detective privado. Eso sí, estoy prácticamente reformado y me pego días y días en los que no necesito el güisqui para filosofar y ya filosofo a palo seco. Ser filósofo en Irlanda es como ser negro en Kenia también. Ayudó bastante a que me echaran el que le diera de leches a un diputado por exceso de velocidad, por eso y por bajarse del coche diciéndome aquello de “Niñato insolente, no sabes con quién hablas, voy a hacer que te despidan”, y ya puestos, aproveché para darle razones. Luego estuve en un hospital donde me trataron muy bien y me dejaron apto para servir a la sociedad desde mi flamante nuevo oficio. También van a echarme de mi piso, la inquilina de al lado quiere comprar la casa y le sobro. “Es mona, tiene veinte y pocos años. En una ocasión, cuando olvidó su llave, abrí su puerta con…