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EL BLOG DEL INQUISIDOR / LORENZO SILVA

el-blogIntrigante, enigmática, imposible de abandonar.

«Hace ya dos semanas que no sé nada del Inquisidor. Aunque también podrí­a decir que en realidad hace cinco meses, el tiempo que ha transcurrido desde que me lo tropecé por vez primera, que no sé nada de él. Nunca vi su rostro, ni oí­ su voz. No podrí­a asegurar que es un hombre, ni siquiera que exista, en la forma en que convencionalmente existen las personas. Y sin embargo, haberlo perdido, el solo pensamiento de que así­ sea, convierte mi existencia convencionalmente irrefutable en algo inerte y sin objeto. En estos cinco meses, descubro ahora, me habí­a habituado a ser para él. El viejo y pueril error que hace años, cuando el primer descalabro, me juré que la hija de mi madre jamás se volverí­a a permitir.»

Una historiadora se encuentra en la web un blog, titulado Cuaderno del Inquisidor, que le llama la atención. Ella ha centrado su tesis doctoral en el estudio del Tribunal del Santo Oficio en la España del siglo XVII, por lo que el apelativo del «Inquisidor» despierta enseguida su interés. El diario digital de este inquisidor refleja a un hombre atormentado que relata que ha tenido parte en unos polémicos sucesos ocurridos en un convento español en el siglo XVII, cuando se acusa a las monjas y a su confesor de herejí­a. í‰l es el encargado de los interrogatorios a los acusados.
Pero ¿quién hay detrás de este inquisidor que cuelga su bitácora en la red? ¿Qué significa este diario? ¿Utiliza el proceso de unas pobres monjas y su confesor a modo de expiación de una culpa que es incapaz de afrontar?

Ediciones Destino
Colección: Áncora y Delfí­n
Pág.: 256
Precio: 18.00€
ISBN: 978-84-233-4099-6
Encuadernación: Rústica
Dimensiones: 13.3 x 23.0 cm
Publicación: 20/11/2008

lorenzo-silva

      Lorenzo Silva (Madrid, 1966) es el autor de la serie policiaca protagonizada por los investigadores Chamorro y Bevilacqua, formada por El lejano paí­s de los estanques (premio Ojo Crí­tico 1998), El alquimista impaciente (premio Nadal 2000), La niebla y la doncella, Nadie vale más que otro y La reina sin espejo. Además, ha escrito las novelas La flaqueza del bolchevique (finalista del premio Nadal 1997), Noviembre sin violetas, La sustancia interior, El urinario, El ángel oculto, El nombre de los nuestros, Carta blanca (premio Primavera 2004), y la Trilogí­a de Getafe, compuesta por Algún dí­a, cuando pueda llevarte a Varsovia, El cazador del desierto y La lluvia de Parí­s. También es autor del libro de relatos El déspota adolescente y del libro de viajes Del Rif al Yebala. Viaje al sueño y la pesadilla de Marruecos. En 2004 editó, junto a Marta Cerezales y Miguel Ángel Moreta, La puerta de los vientos, una antologí­a de narradores marroquí­es contemporáneos. En 2006 publicó junto a Luis Miguel Francisco Y al final, la guerra, un libro-reportaje acerca de la intervención de las tropas españolas en Irak, y en 2008 un ensayo sobre El Derecho en la obra de Kafka.

 
La nueva novela de Lorenzo Silva traslada la Santa Inquisición al siglo XXI

 El blog de un inquisidor (El ojo crí­tico)

 

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Leiaa

Cuentos de Alberto Arzua

Alberto Arzua es un pintor impresionista de cuentos, si te acercas al cuento ves brochazos gordos de colores chillones, pero luego la impresión de conjunto es casi costumbrista, detallada y familiar.

El feminismo lo inventó Luc Tonton Feminois (pronunciado feminuá) el dí­a en que se cansó de la pesada de su mujer y le dijo:
– ¡Te abandono! ¡Prepárame la maleta!

Arzua es ante todo un observador-traductor. Ve lo que pasa, lo que piensa la gente, y lo pone para que tú lo entiendas. Porque es que cada cual tiene su propio lenguaje de pensar. Luego nos comunicamos en uno común (común… comun-icar), pero pensamos todos a nuestra bola, y él utiliza una especie de traducción instantánea pensamiento-cuento. O sea: ve una escena real, de la que tú puedes no entender nada o no hacer caso porque no te importa un pito, pero te la pone en una parábola y entonces sí­, entonces a) te entretienes y b) te enteras de lo que te pasaba desapercibido.

Dos guionistas de televisión charlan en una cafeterí­a.

– ¿Te pasó algo ayer?
– No. ¿A ti?
– Tampoco
– ¿Y qué ponemos?

A veces se va mucho por los cerros de Úbeda, pero mucho, eh.

Una gota le dice a otra.
– ¡Hostia, qué gustito!
– ¿Has notado el viento de Levante?
– ¡Como para no!
– ¿Nos juntamos o qué?
– ¿Antes de llegar?
– Porque luego seremos muchas
– Vamos a chocar contra la piedra
– O contra la barandilla
– O contra las hojas
– O contra la mierda
– Algunas nos desharemos
– Nos desharemos todas
…/…
– Qué bien se está lloviendo
– Ojalá no acabara nunca

Entonces es cuando el cuento se nos hace más cercano, más í­ntimo. Fí­jate. Yo a este hombre lo recomiendo mucho, me divierte y de paso, como quien no quiere la cosa (pero la quiere) te suelta una observación que te hace decir ¡hostia! y aprendes algo. Todo por el mismo precio.
Se le lee aquí­.

Oz