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Buenas ideas – Una biblioteca en una tienda

Que los libros no son para momificarse en los estantes del comedor, entre la figurita de Lladró y la foto de la tí­a Juliana es algo que hay que poner el práctica más a menudo. Los libros están vivos y coleando y hay que ponerlos a trabajar.
Eso es lo que han hecho en esta tienda ¡discurrir!
Y es que no hay nada como pararse a pensar y ser un poquito original. Esperemos que cunda el ejemplo.

Oz

CENTRAL LIBRERA UNO, de Ferrol



Miguel Justo, en su librerí­a ferrolana, nos abre la puerta diciéndonos que “No somos FNAC, ni El Corte Inglés, ni La Casa del Libro, ni Alcampo, somos una librerí­a familiar que le atenderá de un modo personalizado”. A su interés hay que unir la tradición de la casa, inaugurada en 1950, y su inclusión en internet, además, Justo se mueve por foros y librerí­as, con lo que es un buen punto de referencia para localizar aquel libro raro que buscas y no encuentras.

LibreRí­a de Bilbao


LibreRí­a de Bilbao es otro de esos contados cobijos del libro antiguo y de lance, un escondrijo del librero de viejo de toda la vida, aunque esté regentado por una persona joven, y bien versada en su oficio, lo que siempre es de agradecer.  Además cae justo enfrente del Museo Gugennheim, por lo que cualquiera que visite Bilbao lo va a tener fácilmente en el punto de mira.

Paloma Vallejo Nájera, librera

Una librera de las que da gusto encontrar.  Cuando menos te lo esperas, buscando dónde comprar tabaco en las cercaní­as del Palacio de La Granja de San Ildefonso, nos encontramos con una librerí­a abierta, en domingo y de buena mañana.  Te recibe al entrar un fiero guardián canino que, tras dejarse rascar, te da el visto bueno para que entres a cotorrear.  Nada más entrar te das cuenta de que estás en casa de alguien que entiende de libros, que no están los expositores de siempre con los bestselers de siempre, sino que hay una cuidada e interesante selección de novelas y libros de toda í­ndole.

Allí­ se maneja Paloma Vallejo Nájera con soltura y simpatí­a, interesándose por tus gustos y preferencias, aconsejando, descubriéndote justo justo lo que te interesa y revelándote las novedades que desconoces y los intrí­ngulis de algún personaje literario.

Me habrí­a quedado más rato y habrí­a comprado seguramente muchos más libros.  Ahora ya sé que la próxima vez que vaya por Segovia he de hacerme un huequito en la agenda y en el maletero para comprar libros… a gusto.

(Además te aconseja dónde comer por allí­, pero eso es otra historia)

Más información en RealSitio, y en Diómedes.

Oz