No hay que dejar los libros en manos de los intelectuales
Justine o los infortunios de la virtud – Marqués de Sade
Clásica / 20 Abril 2015

Pasa lista de presente en “Libros Morrocotudos” el “Divino Marqués. Nieto de Laura, la de Petrarca, escribió páginas que algunos autores no se atreven a escribir y que muchos lectores se niegan a leer. Su nombre completo fue Donatien-Alphonse-Francoise Este célebre parisno vino a este valle de lágrimas el 2 de junio de 1740 y abandonó el mundo tangible el 2 de diciembre de 1814 después de llevar una vida tormentosa como personaje de sus propias obras, obras tildadas de malditas varios años antes del nacimiento de Baudelaire. Ambos autores franceses se ocupan en su prosa y su poesía de discernir entre el bien y del mal, de encontrar el significado del pecado y de las enseñanzas cristianas; un par de ases de la literatura universal señalado con el índice de fuego por los censores de su época. Es de llamar la atención que el Marqués de Sade es producto de los turbulentos años de la Revolución Francesa y que, ni más ni menos, le tocó en suerte ser el portavoz de ese sagrado derecho humano que se llama libertad de expresión, aunque, ciertamente, el sádico Donato llevó en sus libros dicha garantía individual al extremo. Cuántos lectores se deleitan…

Han matado a un hombre, han roto un paisaje (2) / Francisco Candel
Clásica , Costumbrista / 13 Septiembre 2012

Ver otra recomendación de este mismo libro aquí. Este escritor catalán, fallecido hace menos de cinco años, dedicó buena parte de su talento literario a describir la situación de los barrios marginales de Barcelona durante los años 30, 40 y 50 del siglo XX.  Chabolismo extremo (el mismo Candel vivió sus primeros años en una barraca de Montjuic), pobreza ulcerante, incultura total, barbarismo, animalismo… todos los ismos que una persona reducida a sus instintos primarios desarrolla con absoluta (a)normalidad. Candel nos describe este mundo a golpe de martillo, plon, plon, plon, burrada tras burrada, con una naturalidad y una ligereza que te dejan sin aliento.  Las historias se suceden inmisericordemente, vemos crecer al protagonista desde sus primeras maldades infantiles hasta sus postreras bestialidades adultas, recibiendo y dando, recibiendo y dando, completamente ciego, absolutamente ajeno a cualquier connotación emocional. Los demás personajes no le van a la zaga. ¿La situación del mundo circundante? Un putiferio abyecto donde los pocos que se salvan no son mejores que los demás.  Esto se llama novela realista. De la fetén. Me recuerda a La guerra del fin del mundo, de Vargas Llosa, también altamente recomendable. Pero es que lo que se describe tan frescamente ha…

Berlin Alexanderplatz / Alfred Döblin
Clásica , Costumbrista , Novela / 6 Septiembre 2012

Dice el epílogo de esta novela, escrito por su editor alemán: Es una negación de la literatura, poésie brute que, heréticamente somete el arte a la vida, y no quiere ser literatura sino la vida misma.  Este Alfred Döblin era una especie de intelectual, filósofo, periodista, médico, psiquiatra, que se empeñó en escribir novelas para describir la realidad de su tiempo, el período de entreguerras en la Alemania prenazi. Sus intenciones son tan profundas que se me escapan y el medio para conseguirlas es una escritura a veces coloquial, a veces tontorrona, popular, insertando canciones, pensamientos de uno y otro, reflexiones grandes y pequeñas, historias que no vienen a cuento, chistecillos, constantes cambios de puntos de vista, disquisiciones gigantes… un poco al estilo de El Ulises de James Joyce, otro libro que ha podido conmigo. Aunque este he conseguido acabarlo.  No sé cómo se denomina a este tipo de literatura, ni maldita la falta que hace, pero el resultado es algo que funciona a cachos, no como una novela. Quiero decir que hay trozos buenos, trozos sorprendentes, trozos muy vivos que incluso te hacen disfrutar. Las supuestas libertades literarias que se toma (hoy en día nada rupturistas) consiguen momentos frescos…

¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? / Philip K. Dick
Ciencia Ficción , Clásica , Narrativa / 16 Agosto 2012

Este es el libro en el que se inspiró, muy libremente, la película Blade Runner, de fama mundialísima. La experiencia nos dice que el trasladar un libro a la supuesta gran pantalla suele traducirse en un empobrecimiento general del hecho creativo. Hay tantos ejemplos que me contentaré con mencionar a Lolita, una estimable película, pero inevitablemente  muy por debajo de la novela original. Es por ello que me sorprendió tanto escuchar por la radio cómo algunos especialistas cinematográficos, con motivo del 30ª aniversario de Blade Runner, aseguraban que en el caso que nos ocupa la película había superado ampliamente a la novela (por cierto, se trata más bien de una novelita, un cuento largo de 150 páginas). Tanto me sorprendió que me dije, digo, pues me tengo que leer yo esto de las ovejas mecánicas, oyes maja. Seguro que es una exageración de los periodistas al calor  de las velas de cumpleaños. Una vez leída he de decir que no era una exageración, sino que se trataba directamente de una bobada: la película no tiene nada que ver con el libro excepto en la idea de una especie de robots muy avanzados que, en cierto modo, se rebelan. Todo lo…

Verano y amor – William Trevor
Clásica / 27 Octubre 2011

He aquí un novelista clásico que no sé de dónde ha salido, pero que es muy bienvenido. Me explico por partes: “No sé de dónde ha salido”. Se trata de un irlandés nacido en 1928, considerado como el mejor escritor irlandés vivo, un más que digno sucesor de Joyce, con varias novelas seleccionadas para el premio Booker, con su más conocida novela, “El viaje de Felicia”, ganadora del Whitbread, comandante de la Orden del Imperio Británico, premio irlandés de literatura, premio Bob Hugues al logro en una vida de literatura irlandesa… En fin, que si a estas alturas de la vida todavía me es permitido descubrir genios literarios, es que la vida es bella… y que yo soy tonto… una cosa no excluyendo la otra (sino todo lo contrario). “Novelista clásico”. Su escritura se despliega con toda la parsimonia y nitidez de un Delibes, de un Galdós, de un Balzac. Su foco de interés se centra en las personas, en su manera de ser, en sus porqués, en sus dudas, manías e incongruencias, al estilo de, digamos, un tal Chespir (sic). Nos disecciona el alma de las personas mediante el conocido recurso de contarnos lo que hacen y lo que…

Los Maia / Eça de Queirós
Clásica , Costumbrista / 18 Noviembre 2010

Cuestionario cultural para niños y mayores: ¿Qué es el romanticismo? Un movimiento surgido a finales del siglo XVIII como reacción contra la tradición clasicista. ¿Qué es el realismo? Una corriente artística de principios del siglo XIX que pretendía, entre otras cosas, reaccionar contra los abusos del romanticismo. ¿Cuándo conoció el género novelístico su mayor esplendor? Durante el siglo XIX. Cite algunos de los más importantes novelistas del siglo XIX. Galdós. Stendhal, Balzac, Flaubert, Zola, Dostoievsky, Tolstoi, Dickens… ¿No se le olvida alguno? A ver… Clarín, Victor Hugo, Manzoni, las hermanas Bronte, Walter Scott, Thackeray, George Elliot… ¿Alguien más? Buf… Chateaubriand, Maupassant, Gogol, Jane Austen… ¿Ya vale, no? De acuerdo. Cambiemos de tercio. ¿Cuál es el país más cercano a España? Francia, claro. ¿Alguno más? Eeeh… Pues Andorra, Marruecos y… Portugal, claro ¡Ya le ha costado a usted! Perdón, es que andaba mirando para otro lado. Perdonado. Es que a veces lo cercano no se sabe valorar. Muy bien dicho. Gracias. Está usted suspendido. Qué le vamos a hacer Ahora limítese a escuchar. Con suma unción. La novela más importante de la literatura portuguesa se llama Los Maia y fue escrita por Eça de Queiros. Por su calidad es comparable a…

Cuentos selectos / Mark Twain
Clásica , HUMOR , Léeme / 28 Agosto 2010

Toda persona culta sabe que Mark Twain se llamaba en realidad Samuel Langhorne Clemens y que se le considera el padre de la literatura norteamericana. Los menos cultos pensábamos que se trataba en realidad de un escritorzuelo conocido por sus libritos para público infantil, véase Las aventuras de Tom Sawyer o de Huckleberry Finn. El problema de los incultos se basa evidentemente en nuestra falta de cultura. Por ejemplo, que no atinamos con el pretérito indefinido del verbo caber. ¿Cabí? Cupí suena mejor pero entonces el infinitivo sería cuper, lo que no me pega nada. En fin, que en cuanto abrimos la boca o escribimos un par de frases, se nos pilla en renuncio. Incluso cuando nos limitamos a leer. Porque cuando me pasaron este libro de cuentos me dije a mí mismo, digo dije, vaya mierda. Y es que, además de inculto, soy bastante malhablado. Pero me puse a leerlo porque no tenía otra cosa y además era verano, estación que, como es bien conocido, admite cualquier tipo de extravagancias. En cuanto leí un par de cuentos… ¡qué digo!, en cuanto acabé el primer párrafo, ya estaba dando saltos de alegría, felicitándome por no haber hincado antes el diente…