Archivo de la categoría: Negra

El informe de Brodeck / Philippe Claudel

Este autor utiliza una pluma suave, morosa, detallista, introspectiva, triste, ligera, saltarina, para describir un mundo duro, hosco, seccionado, donde la felicidad tan solo se encuentra en algunos breves instantes del pasado. Las palabras son siempre sencillas, el ritmo lento, hacia delante y hacia detrás incesantemente, desvelándote historias al tiempo que te las va velando, jugando con las piezas de un rompecabezas cuyo aspecto general, cuyo sentimiento, se te revela muy nítido desde el principio.

Hay mucha tristeza, mucha nostalgia, pero de esa que te atrapa el corazón dándote razones para vivir, como si atisbaras a través de la puerta entornada de un bar de carretera, emocionado, sin atreverte a entrar, la actuación de una cantante de fados. Hay bondad en quien cuenta la historia, tranquilidad, resignación, empatía, y también indignación. Indignación en voz baja, que resuena mucho más. Indignación porque lo que más hay en esta historia es maldad, una maldad áspera e inevitable, la única maldad posible, la maldad de los hombres.

Y también hay buena literatura, comparaciones originales, frases muy interesantes, manejo de los tiempos… Pero antes de pasar a las citas me gustaría hacer notar que esta novela no es perfecta porque no puede serlo y porque, además, el argumento es demasiado sencillo y conocido casi desde el principio. Eso le resta bastante interés a la lectura, estoy de acuerdo con lo que dice Andrés López en su artículo Almas grises. Pero de esto hablaré después de las citas, abundosas pero breves. Aquí van.

…en algún rincón de su pequeña iglesia de muros tan anchos como la envergadura de un águila.

… esos dientes ennegrecidos, que huelen a vendaje sucio.

La noche había extendido su manto sobre el pueblo como un carretero su capa sobre las últimas brasas de una hoguera de camino.

… Recuerdo que miré el cielo y, al ver todas aquellas estrellas tan apretujadas, como pajarillos asustados que buscan compañía…

… una gota de sudor, minúscula y brillante como un cristal de roca, le resbalaba por la nariz con una lentitud pasmosa.

Se produjo un murmullo, un ruido de bestia de carga a la que le aflojan los varales y gruñe de gusto.

Siempre la he visto torcida y encorvada, arrugada como un níspero olvidado en la bodega durante tres estaciones.

… la última tajada de tocino, una gruesa loncha cuya grasa, casi traslúcida tras la cocción, resbalaba por el plato como las lágrimas de cera por el cuerpo de una vela.

Tengo la sensación de que no estoy hecho para mi vida. Me refiero a que me viene grande por todas partes, que no es de la medida de un hombre como yo, que se llena de demasiadas cosas, de demasiados hechos, de demasiadas miserias, de demasiados fallos.

… me conoce como si fuera un bolsillo en el que ha metido la mano miles de veces.

Lo cierto es que la muchedumbre en sí es un monstruo, un enorme cuerpo que se engendra a sí mismo, compuesto de miles de otros cuerpos pensantes. Y también sé que no hay muchedumbre feliz. Detrás de las sonrisas, las risas, las músicas y los eslóganes hay sangre que se calienta, sangre que se agita, sangre que gira y enloquece al verse revuelta y removida en su propio torbellino.

… para acabar soltando una carcajada, una risotada que, mitad bramido mitad ejercicio de vocalización…

¿Quién decidió hurgar en mi oscura existencia, hacer añicos mi frágil tranquilidad, arrancarme de mi gris anonimato, para lanzarme como a una bola enloquecida en un inmenso juego de petanca? ¿Dios? Entonces, si existe, si existe de verdad, que se esconda. Que se eche las manos a la cabeza y que la agache.

Alrededor flotaba el olor a excrementos y plumas de gallina, repugnante y persistente como el de los tallos podridos de unas flores olvidadas durante días en un jarrón.

Era una hermosa noche, fría y clara, una noche que, además, no parecía querer acabar, que se arrebujaba en su negrura, dando vueltas y más vueltas, como quien holgazanea en la cama por la mañana, al calor de las sábanas.

Y aquí no acaba mi comentario porque, tras leer El informe de Brodeck (2007), me he lanzado a devorar Almas grises (2003) y lo que he encontrado me ha dejado bastante patidifuso… porque es el mismo libro. El mismo. Los mismos malos, los mismos buenos, la misma niñita, la misma mujer, la misma guerra, los mismos hechos violentos, los mismos sentimientos, el mismo ambiente, los mismos odios y amores… los mismos o parecidos. Es como si aquella primera novela hubiera sido un ensayo. Porque la primera es un poquito peor, con más agujeros, menos cocinada, aunque supongo que si se lee en primer lugar sorprenderá tanto como a mí me ha sucedido con esta segunda.

Así que quiero dejar aquí constancia de mi decepción. ¿Es un escritor de una sola novela que irá puliendo y puliendo hasta el fin de sus días? Es una posibilidad, está en su derecho, pero resulta un poco raro, desazonante. Tiene un cuento, La nieta del señor Linh, delicioso, que me gustó mucho, pero que también adolece de indefinición. ¿Será un escritor de sentimientos y no de historias? Será. Ustedes lo disfruten y lo descubran a su propio ritmo. Consignemos, para finalizar, algunas citas de Almas grises:

Primer lunes de diciembre. En nuestra ciudad. 1917. frío siberiano. La tierra crujía bajo los pies y el ruido resonaba hasta en la nuca.

Sus antepasados habían luchado en Crécy. Como todo el mundo, seguramente, pero ni lo sabemos ni nos importa.

Poco después se lo llevaron dos enfermeros, vestido con una camisa de fuerza que le daba aspecto de esgrimista.

Los fieles se dispersaron como estorninos sobre un trigal verde.

¿De qué sirve todo esto que escribo, tantas líneas apretadas como ocas en invierno y todas las palabras que coso a ciegas?

Iba a hacer un calor como para curtir todos los deseos.

Las campanas cortaban el tiempo como si fuera el tronco de un árbol muerto.

Las escopetas tienen un gusto curioso. Se te pega a la lengua. Pica. Sabe a vino y a tierra.

Alberto Arzua

El enigma de la calle Blancs-Manteaux / Jean François Parot

Novela policiaca ambientada en el París del siglo XVIII, escrita por un muy culto diplomático, actualmente retirado. Se trata de la primera entrega de una serie de 10 que protagoniza un tal Nicolas le Floch, comisario en el Châtelet. Me da la impresión, por lo que veo en la red, que tan solo las tres primeras están traducidas al castellano, pero pudiera estar equivocado.

La cultura y el buen gusto del señor Parot se reflejan principalmente en sus múltiples disquisiciones culinarias, un poco al estilo de Vázquez Montalbán o Donna Leon. También en las citas que encabezan cada capítulo. Como muestra, un botón nacarado:

Fare niente. Como un viajero a quien las necesidades de la naturaleza obligan a descansar a mitad del día, aunque le acucie el tiempo, el arcángel se detuvo entre el mundo destruido y el mundo reparado. MILTON.

Esta obra sigue todas los convencionalismos de la novela negra, con su inspector peculiar, sus asesinatos inexplicables, sus sospechosos, sus golpes de efecto… De hecho el final es totalmente poirotiano. Se lee con suma facilidad, se sigue la trama con agrado y se disfruta principalmente en todo lo referente a ambientación, (supongo que) muy lograda.

Es un libro redondo, que a todo escritor sin ambiciones le gustaría haber escrito. Incluso contiene algunas chispitas que brillan más allá de lo puramente narrativo:

Inmediata explicación de una metáfora:

La iglesia era ahora invadida por las tinieblas. El granito, como sucede en invierno, lloraba en el interior. Con el humo del incienso y de los cirios se mezclaba un vapor de agua exudada por los sombríos muros.

Psicología elemental:

En el mejor de los casos, los rostros eran espejos que reflejaban vuestras propias preguntas. Así, cualquier confianza, cualquier amistad y cualquier abandono topaban con el muro de hielo de las defensas adversarias. Cada cual estaba solo en el universo.

En suma, se trata de una muy correcta novela policiaca, magníficamente ambientada, bien planteada y resuelta, cuyo protagonista tiene la suficiente garra como para acabar enganchando. Un buen libro para llevarse a la playa (quien tenga la osadía de leer a pleno sol). A mí, como habrán ustedes intuido, no me ha emocionado.

Alberto Arzua

Historias de Plinio / Francisco García Pavón

Hago saber que este volumen, que contiene dos aventuras de Plinio, jefe de la policía municipal de Tomelloso, ha obrado en mi poder largos meses antes de que me decidiera a leerlo. ¿Por qué? Supongo que porque me recordaba a los años duros del franquismo.

En 1972 la única televisión existente en España produjo una serie de ocho capítulos basados en las aventuras de Plinio, personaje creado por el escritor Francisco García Pavón. Quizá debería volver a verlos, ya que la impresión que conserva mi memoria es lamentable. Supongo que en ello tuvo que ver la aversión juvenil a la autoridad, el rechazo a todo lo que oliera a oficial… y quizá también un poco el que su actor principal no resultara demasiado… atractivo (por decir algo). En fin, dejemos a aquella vetusta serie durmiendo el sueño de los justos.

García Pavón, estimable escritor de relatos, quiso con este personaje españolizar la novela negra. En aquellos tiempos era una tarea muy estimable. Y la verdad es que lo consiguió. Su manera de escribir tan clásica, casi cervantina, y su entorno, personajes e historias son inequívocamente nativas (de Castilla). La mezcla, aventurada para su época, le salió bastante bien. Se leen grata y cómplicemente, se paladea la idiosincrasia de los lugares, el cazurrismo, la parsimonia, se disfruta con el constante fumeteo y bebeteo de todo quisqui… Efectivamente, eran otros tiempos, para bien y para mal.

En las pocas citas que siguen se observará su fraseo rítmico, jugoso y disfrutable. Empecemos con una clarísima declaración de intenciones del prólogo:

Yo siempre tuve la vaga idea de escribir novelas policíacas muy españolas y con el mayor talento literario que Dios se permitiera prestarme. Novelas con la suficiente suspensión para el lector superficial que solo quiere excitar sus nervios y la necesaria altura para que al lector sensible no se le cayeran de las manos.

Sigamos con un detalle de clase:

Las gentes que querían tomar el primer tren, venían calle arriba, cargadas de maletas, hablando con la voz fría y sin matices de los recién levantados.

Y acabemos con un toque prolongado y eficaz:

Plinio, que amaba el vino tomado en la bodega, en la misma “halda de la madre”, como él decía, echó un trinque prolongado y eficaz.

En mi opinión este Plinio es un muy digno precursor de los actuales “héroes a pie de pista” españoles de la novela policiaca. Merece la pena leerse como un clásico.

Alberto Arzua

Esta noche digo adiós (Lincoln Perry 1) / Michael Koryta

Michael Koryta nació en 1982 en Bloomington (Indiana, EEUU). Pasó parte de su infancia en Cleveland (Ohio). Tras leer Desapareció una noche de Denis Lehane decide, a los 16 años, ser escritor y mientras todavía estaba en la Escuela Superior comienza a trabajar para una agencia de investigadores privados. Se graduó en la Indiana University en Justicia Criminal. Trabajó también como reportero.
Publicó su primera novela Esta noche digo adiós con 21 años. Con ella, Michael Koryta rinde homenaje a los grandes maestros del género, Raymond Chandler y Dashiell Hammett. Ganadora del premio St. Martin Press/ Private Eye Writers of America a la primera mejor novela protagonizada por un detective, y finalista del prestigioso premio Edgar de novela policial, Esta noche digo adiós es la primera novela de la serie protagonizada por los detectives Lincoln Perry y Joe Pritchard.
Esta noche digo adiós
Cuando el cadáver del investigador privado Wayne Weston es encontrado en su casa y su mujer y su hija de cinco años desaparecen sin dejar rastro, los detectives Lincoln Perry y su socio Joe Pritchard son contratados por el padre de Weston para descubrir la verdad acerca de su muerte.
Un cadáver que se niega a enfriarse; un detective cínico, pero sentimental; una hermosa mujer con problemas que, por supuesto, trae problemas; mafiosos rusos violentos pero con modales; agentes de policía que infunden poca o ninguna confianza y un triste y solitario desenlace final…

Michael Koryta, con Esta noche digo adiós consigue algo insólito hoy en día: Un autor rozando la veintena escribe una novela policíaca al más puro estilo hard boiled sin caer en el déjà vu. Quizás sea porque los estereotipos nunca mueren, quizás porque lo clásico nunca muere, quizás porque Koryta es suficientemente inteligente como para combinar lo típico del hard boiled con otros aspectos de la novela negra y acaba tejiendo un argumento finalmente original: la mafia rusa en la pequeña Cleveland.

Por mi parte añado que se trata de una novela de detectives privados con todos los ingredientes del género: chicas, polis corruptos y polis mediotontos, malos muy malos y malos “buenos”, sustos, ibtriga, suspense, desenlace inesperado (o esperado en el género), sexo, amor disimulado,… Quizás le falte un poco de mordacidad, de “mala baba”, de pesimismo existencial. De cualquier forma será interesante seguir leyendo las novelas de Michael Koryta
Andrés López

La palabra se hizo carne / Donna Leon

Última, por ahora aventura de Brunetti, el detective creado por D. Leon
La novela llega en la página 195 allí donde el lector menos avezado ha llegado ya para la 30. No importa. Como todas las de D. Leon se lee muy bien. Se trata de una novela negra “ligth”, sencilla (a veces peca, incluso, de simple), amena, agradable, con un grupo de personajes, en torno a la figura del detective, construidos a lo largo ya de una veintena de episodios y que resultan personajes “enteros”, humanos, no de cartón piedra.
Esta vez los hijos de B. están menos presentes. Pero es lo que ocurre en la vida misma: los hijos a medida que van creciendo, van volando a otros nidos.
Echo de menos referencias más directas a la actualidad más inmediata de Italia, a lo que allí se esté sufriendo la presente crisis. (habrá que acudir a Camilleri, a ver qué trae, pero no escuchéis los cantos de sirena de “Por la boca muere el pez”). Alguna referencia sí que hay, quizás aquellas que transfieren lo más inmediato para buscar lo más permanente y repetido en cada día: lo determinante de la actualidad más banal.

Andrés López

Naturaleza casi muerta / Carme Riera

“Naturaleza casi muerta”, de Carme Riera parece una novela leve, suave, simple, pero no lo es. Se lee muy bien, es amena, su prosa es sencilla y cualquiera puede entender lo que se dice sin necesidad de ningún diccionario. Pero, me parece, es una novela de calado. Quizá su final resulta exagerado, excesivo. Pero, ¿qué importa eso?
Estamos ante una novela negra que explora sobre todo en las relaciones entre los humanos, pone al descubierto las mentiras, los ocultamientos de determinados individuos, pone una luz potente sobre algunas de las partes del ambiente universitario y nos hace comprender que está atada a una realidad histórica concreta a base de ligeras anotaciones políticas, sociales y hasta deportivas.
La acción trascurre en la Universidad de Barcelona en la que se mueven “cuarenta mil estudiantes, cuatro mil profesores y tres mil personas de la administración y servicios”. Es decir, hay suficiente “personal” como para que florezcan y se escondan en la sombra toda clase de pasiones confesables e inconfesables; es un terreno suficiente para una buena novela.
Si no vais a leer más, atentos, al menos, a estas dos “perlas”.
“Aparte, eso de que Vázquez (policía) fuera universitaria ofrecía ciertas garantías a Casasaies (profesora de la universidad), que tendía a pensar que la gente que había ido a la universidad era menos obtusa que el resto. Una generalización que, a pesar de parecer objetivamente válida, hacía aguas cuando pasaba lista a la enorme cantidad de bobos que exhibían dentro de un marco títulos de licenciatura o doctorado”
“Lo que debía decirles era tan trágico y brutal […] Ni en su lengua ni en ninguna de las que conocía existía una palabra para definir el estado de quienes habían perdido un hijo, muy al contrario de lo que ocurría con el término huérfano”.

Andrés López

El crimen de las medias de seda – Anthony Berkeley

Anthony Berkeley es el típico escritor inglés de novelas policiacas, tan típico que compartió época y club con Agatha Christie. Su personaje más conocido es Roger Sheringham, un periodista que se mete a investigador simplemente porque le apetece. Le gusta dar la murga a Scotland Yard y reírse de los profesionales. Véase el final de esta novela:

Se puso en pie y le dio una palmada en el hombro.

—¿Sabe lo malo de los auténticos detectives de Scotland Yard, Moresby? —preguntó con amabilidad—. Que no leen novelas policíacas.

Esta salida no parece especialmente ingeniosa hoy en día, pero es que ha pasado mucho tiempo y han pasado muchas cosas desde que Berkeley la escribiera.

La novela tiene el tono habitual de los productos de aquella época. Extremada sencillez, detalladas elucubraciones mentales, repaso de lo que sabemos, asesinatos por aquí y por allá, pseudosorpresas, callejones sin salida, sospechosos varios, poquísima acción, juicios morales y comportamientos sociales muy anticuados (por desgracia, en la mayoría de los casos)… Es la sociedad postvictoriana que tan bien conocemos a través de libros y películas: Estirada, sosa, correcta, anacrónica.

El libro podría ser muy divertido (como algunos de la Agatha), pero no lo es; podría contar con un héroe atractivo (en cualquier sentido), pero Roger no tiene ningún carisma; podría mantenernos en vilo hasta el final, pero de eso nada. De hecho el truco que se le ocurre al prota para cazar al asesino es tan lamentable que merecería la pena leerse el libro (200 páginas de nada) solo por comprobar lo que digo.

En fin, una novela para leer en una estación perdida de un pueblo perdido de una ciudad perdida de un país perdido con olor a pis. No se me ocurre mejor sitio.

Tan solo he encontrado una cita que merezca la pena (obsérvese el paréntesis):

… pero en cierto sentido más hermosa, como si estuviese hecha de miniatura; y su aire de tranquila eficiencia (no la eficiencia asertiva que poseen la mayoría de las chicas capaces) le pareció muy atractivo a Roger.

Alberto Arzua

No llames a casa – Carlos Zanón

He estrenado mi nuevo e-book (el anterior no tenía tinta electrónica y me cansaba demasiado la vista) con “No llames a casa” de Carlos Zanón (una vez más, no confundir con Zafón).
Dos acciones paralelas hasta que confluyan mediada ya la novela; dos mundos muy dispares (¿?): el del lumpen, el hampa de pocos vuelos, y el de una clase media golpeada por la crisis, aunque aún sin ahogos; dos realidades muy negras… salvo un par de páginas se vuelven marrones (sí de ese color que pensáis).
¿Es una novela negra?, ¿es un thriller psicológico?, ¿una novela costumbrista del más puro realismo?, ¿una novela policíaca? Esto último seguro que no. Ni siquiera hay un guardia de circulación, tampoco un detective,… Es una gran novela. Y cualquier cosa que añada dará pistas para desvelar el suspense, suave pero mantenido, y no le haría ningún favor a quien quiera leerla. Así que hasta aquí llego. Leedla
• 288 págs.
• Editorial: RBA LIBROS
• ISBN: 9788490061473
• Año edición: 2012
Carlos Zanón en ABC: “Hasta La Biblia puede ser novela negra”

Andrés López

Un ser abominable – Sjöwall Maj y Wähloo Per

He acabado de leer “Un ser abominable” de Sjöwall Maj y Wähloo Per.
Hace muchos, muchos años (más de veinte) cuando alguien me pedía que le recomendara novela negra yo le indicaba siempre que leyera a “los suecos esos” (su nombre es complicadísimo). Los suecos eran Sjöwall Maj y Wähloo Per, una matrimonio sueco, del partido comunista (ahí es ná) que escribía novela negra de la muy buena. Sus novelas eran, en aquellos tiempos, sólo dos: “Asesinato en el Savoy” y “Los terroristas”, las únicas que se habían publicado en castellano de la serie de Martín Beck. Durante mucho tiempo era casi imposible encontrarlas en las librerías porque su única edición estaba agotada. Conservé aquellos ejemplares con mucho más mimo que casi ninguna de mis otras novelas.
Ahora, desde hace un par de años o tres, están publicando en español toda la serie. Cuando sale una nueva, la devoro. Ella se convierte en la primera de mi muy larga lista de novelas por leer.
Luego, cuando la acabo, tengo que admitir que el paso del tiempo ha sido bastante cruel con la serie. Queda una novela bien escrita, bonita, pero con poca garra, muy poco negra incluso. Es una novela para nostálgicos. Algo así como un viejo bolero. Cuando salga la próxima, la devoraré.

Andrés López

Lee el primer capítulo de esta novela:
Sigue leyendo

Almas grises – Philippe Claudel

Acabo de terminar de leer “Almas grises” de Philippe Claudel. ¿Novela de amor, novela negra? ¿Ambas cosas a la vez? ¿Y otras muchas cosas más?
A través de la descripción de abundantes personajes, Claudel logra componer una visión crítica de la sociedad a partir de la investigación del asesinato de una niña. Es una sociedad civil que vive paralela a la Gran Guerra que se desarrolla detrás del monte que se ve en el horizonte. Estamos en 1917 y de la guerra llegan lor ruídos, los heridos, los muertos y los fugitivos.
En esa sociedad se mueven el policía investigador que cuenta la historia, el juez, el coronel, el cura, el fiscal, la Fábrica, su director, el cantinero, la mujer que vive al margen, los vecinos… Y allí un crimen va a servir para analizar las relaciones de poder que están firmemente establecidas, relaciones, por otra parte, universales, es decir que sirven para ese entonces y ese lugar como servirían para este aquí y este ahora. ¿Se le puede pedir más a una novela negra?
Pero hay más. Todo esto está enmarcado en una historia de amor, una historia más acá y más allá de la muerte, una historia que quiere ser, de alguna manera, ejemplo de vida para almas que no son ni blancas ni negras, sino grises, “rematadamente grises”.
“Extraña” novela por su composición. A veces parece perder interés (ha habido algún momento en que he estado a punto de dejarla, no por aburrimiento, sino por no saber a dónde íbamos) porque se aleja excesivamente de los hechos, pero pronto vuelve a ellos. Para entender el presente hay que escarbar el pasado y el ahora es mucho más complejo de lo que parece. Al final, el puzle ya encajado, sabemos que nada está claro, o muy poco.
Es una novela compleja, que se lee fácil si se tiene un poquito de paciencia. Es una novela corta, que se hace agradable, aunque al final es realmente “dura”, como la vida misma. Os la recomiendo.

“A principios de siglo, un fiscal era aún un gran señor. Y, en tiempos de guerra, cuando una sola ráfaga de metralleta acababa con una compañía entera de valientes dispuestos a todo, solicitar la muerte de un hombre solo y esposado tenía algo de artesanal.”
“El dueño de la Fábrica no tiene nombre ni rostro; es un “grupo” o, como suele decirse, “una sociedad”, como puntualizan los que quieren dárselas de informados. Donde antaño crecía el trigo se alzan ahora hileras de viviendas.
Calles enteras construidas unas a imagen de las otras. Casas alquiladas por muy poco, o por mucho –el silencio, la obediencia, la paz social- a obreros que no esperaban tanto…”
“No he hablado de la madre de Destinat. Ella era otra cosa. De buena familia, también del campo, pero no del que se trabaja, sino del que se posee de toda la vida.”
“La muerte súbita se lleva las cosas hermosas, pero las conserva tal como eran.”
“Todo esto puede parecer un enorme barullo, un revoltijo sin pies ni cabeza, pero en el fondo es la imagen de mi vida, que no ha sido más que una sucesión de fragmentos, imposibles de recomponer.”
“…se colocó bien el sombrero y me dio la espalda sin despedirse. Se fue. Se fue con sus pesares y me dejó a mí con los míos. Yo sabía, y sin duda él también, que se puede vivir en el pesar como en un país.”
“La guerra destroza, mutila, mancha, envilece, despanzurra, desmiembra, aplasta, despedaza y mata”
“Hablaba de todo… Era un molino de palabras que no cesaba de remover los momentos de su vida, pegándolos unos a otros de cualquier modo, hasta componer una interminable y absurda historia, hecha, en el fondo, a imagen de la vida.”
“Si hay algo más fuerte que el odio yo diría que son las reglas de ciertos mundos. [Ellos] pertenecían al mismo, el de la buena cuna, los buenos colegios, los besamanos, los automóviles, los artesonados y el dinero.
Más allá de los hechos y las antipatías, por encima de las leyes que los hombres puedan discurrir, existe esa connivencia y esa reciprocidad de intereses.”
“…nuestras almas [no son,] ciertamente, ni blancas ni negras, sino grises, rematadamente grises.”

Andrés López

Muerte de una heroína roja – Qiu Xiaolong

Si hablo de ella es porque se trata de novela negra china. ¿Algo exótico? Diferente sí que es.
Creo que respecto a la novela negra “occidental” tiene tres diferencias, que no la hacen desmerecer:
Por un lado hay una gran profusión de poesía china antigua, de refranes de la sabiduría popular o del confucianismo, hasta el punto de el mismo inspector jefe Chen Cao es un poeta.
Además, como buena novela negra, analiza una sociedad que nos resulta, cuando menos, sorprendente. Tenía preparadas unas citas sobre cómo es su vivienda, su comida, pero las voy a olvidar. Ahora bien, sus costumbres, su forma de relacionarse con el trabajo o la política, sus “pisos”, sus “banquetes”, cómo entienden el triunfo social o el bienestar económico, en definitiva su cultura es muy diferente a la nuestra. Y aquí no hay teorías sino análisis descriptivo de cómo son las cosas a diario.
Por último, la novela negra no suele ser histórica. Esta tiene algo de eso. Está escrita el año 2000 (editada en castellano el 2006), pero trata de 1990. Demasiados años, como para querer ser actual.
Dicho todo esto retomo mi interés para hablaros de la novela. Es que es una novela “fácil”, agradable de leer, que se lee de un tirón o de muchos ratos sueltos, porque su trama no es nada complicada y, en su conjunto, es una novela muy apta para estas vacaciones (o para el verano).
Como además está en edición de bolsillo, os podéis hacer con ella por 9 euretes de nada. (Pasaos al e-book, antiguos).
Andrés López

Tarde, mal y nunca – Carlos Zanón

Acabo de terminar “Tarde, mal y nunca”, una novela de Carlos Zanón, con premios de Novela Negra. ¿Es una novela negra?  Empieza con un asesinato y no le interesa para nada la investigación policíaca que pueda desencadenar. Casi ni hay policía y su corta participación en la novela no sirve más que para ahondar en el cúmulo general de “chapuzas” y “casualidades” que forman la historia.
El asesinato es la excusa para una larga introspección de dos (o tres) personajes. Podría decirse que estamos ante un thriller psicológico. Pero tampoco es así, creo. Entonces, ¿qué?  ¿Importa mucho el “genero”?   Se trata de una buena novela, con un buen ritmo, bien construida con personajes, complejos en su simplicidad, bien descritos y con un entorno, si no muy elaborado, sí suficientemente perfilado como para que no nos perdamos en seres inespaciales, sino que nos sirva como marco de referencia muy concreto: gentes de la droga (pequeños camellos-consumidores), la prostitución, el barrio de la periferia,…
Ahí os dejos algún trozo sacado de ella:
“Le fue detrás como un perrito. Era tan evidente que hasta podía doler a quien mirara aquello. Pero a Epi le daba igual. Orgulloso de su amor y de su herida. Porque amarla era lo mejor que le había pasado nunca.”
“El barrio hace tiempo que está harto. Los chicos aburridos. Blancos, amarillos o negros. En eso sí que coinciden[…] Tolerancia, diversidad y mestizaje son pedazos de eslóganes que quedan bien en editoriales periodísticos que en el barrio nadie lee, canciones que no se escuchan o discursos escupidos por políticos a los que muchos ni siquiera pueden votar. Y la gente vive, se quiere, se odia y soporta como mejor puede. Unos llevan pañuelos, otros hacen demasiado ruido con las radios y el resto recuerda con nostalgia cuando la ciudad era una señora de anchas caderas, rancia y distinguida, que sabía esconder la basura bajo alfombras y en calabozos.
Los márgenes de la barriada son invisibles pero imposibles de franquear.”
“- Ese Tanveer no era más que otro hijo de puta viviendo de mis impuestos y de pasar droga, llenándose los bolsillos con subvenciones aquí, porque en su país no tenían cojones de salir a la calle y protestar contra los jeques”.
“Los ecuatorianos, los marroquíes, alguno recién salido de la Modelo, se levantan y aguantan el chorreo, la humillación [de quien les va a dar trabajo ese día], porque saben, o han oído a otros que saben, que a mayor humillación y aguante, mayor premio.
– Tú, mono hijo de puta, mierda de indio…¡mira que sois feos todos vosotros!…”

Tarde, mal y nunca
RBA Primera edición: julio 2009 (Saymon Ediciones) Segunda edición: 2011
Premio Brigada 21 a Mejor Primera Novela Negra del Año.
Finalista Memorial Silverio Cañada.

Andrés López

La excursión a Tindari – Andrea Camilleri

El viernes acabé de leer “La excursión a Tindari”, de Andrea Camilleri.
No cometeré la imprudencia de presentaros a Montalbano (el detective de Camilleri) ni al propio Camilleri. Casi todos los conoceréis. Y los que no los conozcáis ya estáis empezando a leer algo suyo.
Si me parece apropiado dar mi visión particular. Es la séptima entrega de la serie (y creo que va ya por la 16ª) y en ella se repite el personaje: siciliano, soltero con pareja en la lejanía (“a tiro de avión”), sin ningún compromiso familiar, amante de la buena cocina casera y tradicional, de izquierdas, crítico, irónico, cariñoso a veces,… Se le echan en falta el gusto musical y el wisky. Y también, posiblemente, la evolución tanto personal como familiar.
Es pura novela negra porque el entorno social está ahí y es una novela “ligera”, fácil de leer, sin complicaciones intelectuales.
Habitualmente localista (Vigata, en Sicilia, es el centro de todos sus casos), Camilleri mezcla en “La excursión…” el mundo de internet, con lo que puede extenderse en el espacio a cualquier lugar de la geografía.
Como siempre, ahí están la mafia y sus negocios más oscuros, la amistad o la cercanía más afectuosa con sus subordinados (entrañable Cataré), sus “aliados” en los medios o entre los desafectos al sistema, la actualidad nada atemporal, su admiración por la vida tranquila, el mar o el campo.
“La excursión a Tidari” es una buena novela para las tardes lluviosas que se avecinan, al calorcito de una estufa (los potentados de una chimenea), en pijama y con ganas de pasar unas horas agradables. No os defraudará.
Os copio un par de trocitos, porque algunos no la leeréis. Estoy seguro: Varias veces repite lo que debe ser un dicho siciliano: “la noche perdida y una hembra” y la explica así: es la frase proverbial de un marido que, tras haberse pasado toda la noche atendiendo a su esposa parturienta, habría visto nacer una niña en lugar del ansiado varón”“Si antaño el camino de la droga era bastante ancho, en la actualidad se había convertido en una autopista de seis carriles. Por consiguiente, se necesitaban fuerzas jóvenes, decididas y con las manos adecuadas para utilizar tanto el Kalashnikov como el ordenador.”

Me permitiré una tercera cita, mucho más amplia. Me ha parecido tan impresionante que no me resisto a trascribirla:
“Pero lo que él había leído le había bastado y sobrado. Desde la boca del estómago, un fuerte acceso de náuseas le atenazó la garganta. Corrió al cuarto de baño sin apenas poder contenerse, se arrodilló delante de la taza del escusado y empezó a vomitar. Vomitó el whisky que acababa de beberse, vomitó la comida de aquel día, la del anterior y la del otro, y le pareció […] que estaba vomitando interminablemente todo el tiempo de su vida y que iba retrocediendo progresivamente hasta llegar a las papillas que le daban en su infancia, y, cuando se hubo deshecho también de la leche de su madre, siguió vomitando amargo veneno, hiel y puro odio reconcentrado.”

Ver también:

El Comisario Montalbano (la serie de TV) / Andrea Camilleri
Las Alas de La Esfinge / Andrea Camilleri
El olor de la noche / Andrea Camilleri
Vosotros no sabéis / Andrea Camilleri
La pensión Eva / Andrea Camilleri
La forma del agua (y otros) de Andrea Camilleri
Andrés López

El policía descalzo de la Plaza San Martín – Ernesto Mallo

Podría estar ahora saludando el nacimiento de un nuevo ¿comisario?. Pero, en vez de empezar por su primer caso he empezado a leer por el segundo. Muchas veces he dicho que, cuando se trata de una serie, la segunda entrega suele ser mejor que la primera. No se si éste será el caso.
Hablo del comisario Lascano, personaje creado por Ernesto Mallo, escritor argentino que ya ganó un premio en Gijón (2007) con la primera novela de esta serie.
La novela me ha parecido que tiene un buen planteamiento; sus dos primeros tercios me han parecido interesantes, atractivos, con una forma de acercarse al meollo de la cuestión distinta e imaginativa.
Se trata de una novela “radial”: distintas acciones a modo de radios de una rueda van confluyendo hacia el centro a medida que se desarrollan. Conviene leerla rápido, para no despistarse entre el pequeño laberinto de las acciones diferentes.
Pero el último tercio me ha decepcionado mucho. El desenlace no me ha gustado nada. Es como si el autor se hubiera encontrado con demasiados cordones para anudar y el lazo final le ha resultado un churro (digno, además, del peor Holliwood.
La novela se titula “El policía descalzo de la Plaza San Martín” y os aseguro que a mí se me ocurrirían un montón de títulos más apropiados.
Si os metéis con ella contad con dificultades de lectura provenientes de la utilización de un argot desconocido por nosotros, porque es argentino.
Os dejo unos textitos:

Lascano ha entrado en una sucursal bancaria.
“Por todos lados hay afiches que muestran a hombres y mujeres jóvenes, sonrientes y prósperos, ofreciendo “paquetes” de nombres rimbombantes que incluyen: cuentas, tarjetas de crédito, “préstamos para la vida que usted se merece”. Todo cuidadosamente ideado para “empaquetar” al cliente precisamente. Es tan obvia la trampa tendida que acá tendría que ir preso hasta el tipo que diseñó el afiche.”


Un amigo de Lascano ha escapado a Sao Paulo.
“Este lugar es la vida, mientras que Buenos Aires está para él y para muchos otros, impregnada, contagiada por el horror y la muerte […] En sus empedrados aún deben de resonar los gritos de los torturados, de los acribillados, de los jóvenes arrojados al mar desde los aviones, y el llanto de padres ,madres, amigos, amantes para siempre extrañados. Volver, ¿a encontrarse con qué?, ¿con quién? Los asesinos aún están sueltos y gozando de buena salud. Cuando piensa en su ciudad, se le antoja que es un lugar en el que se ha hecho de noche para siempre y le parece una broma cruel que se llame Buenos Aires”


Más adelante, la madre de quien fue su amante dice:
“Usted no se puede imaginar lo que es vivir día tras día, noche tras noche, sabiendo que los mismos monstruos que torturaron, mataron y desaparecieron a su madre sean quienes viven con mi nieto, le den de comer, lo eduquen,… No hay nada que un ser humano haya hecho para merecer esto. El pensamiento me subleva, Lascano, y me hace desear causarles el mismo sufrimiento, pero al mismo tiempo creo no merecerme tampoco terminar pareciéndome a ellos.”


Título: El policía descalzo de la Plaza San Martín
Subtítulo: El segundo caso del comisario Lascano
Autor: Ernesto Mallo
Colección: Nuevos Tiempos. 208.
ISBN: 978-84-9841-612-1
Edición: 1ª, 2011
Encuadernación: Rústica con solapas (Disponible en Libro electrónico)
Páginas: 220

SINOPSIS

Recuperado de sus heridas, Lascano decide ponerse en acción y salir en busca del peligroso general Giribaldi con el fin de recuperar la pista de Eva, la misteriosa mujer de la que está enamorado. Asesinos, ladrones, policías y militares se dan prisa en redefinir sus roles en esta etapa de la transición argentina que pasa de la dictadura a la democracia. Lascano acepta un trabajo que le dará el dinero necesario para iniciar esta búsqueda de Giribaldi: ha de encontrar al Topo Miranda, un delincuente que robó dinero negro de un banco. Lascano tendrá también que vérselas con policías involucrados en el negocio de la droga, así como con el propio Giribaldi, y terminará estableciendo una relación íntima con el ladrón al que persigue.
Andrés López

Con el agua al cuello – Pétros Márkaris

Más información aquí

“Con el agua al cuello” dice Pétros Márkaris que estamos.

Ya sabéis que la novela negra comienza con un asesinato y se convierte en una investigación sobre la sociedad. Lógico que la investigación se centre en lo más repetido: la crisis. Y esta crisis, la que vivimos, la ha provocado alguien (que, además, se está aprovechando de ella para enriquecerse). Los que pertenecen al grupo de los provocadores aprovechados no nos resultan precisamente simpáticos.

La novela negra plantea muchas veces (¿demasiadas?) profundos problemas morales. ¿Sigue siendo moral asesinar al tirano? (véase Guillermo Tell) ¿Qué rostro tiene hoy el tirano?, ¿dónde recluta su ejército?

La víctima no es antipática. Así que deseamos que no se descubra al asesino, o que éste se lleve consigo a los “verdaderos” culpables, que sea la mano ejecutora contra un poder antisocial.

Jaritos, el comisario de Markaris cuenta en primera persona, pero su entorno privado y parte de su entorno profesional están formados por “gente anti-sistema”: su mujer, su hija, su nuero, el periodista de izquierdas, su viejo “amigo” militante más anarquista que comunista, ls secretaria de su jefe,… y todos ellos van dejando caer esos comentarios cortitos que, a modo de exquisito puzle ayudan a reconstruir la sociedad donde trascurren los hechos, la Grecia de hace un par de años, la Grecia de hoy, que no está nada lejos de nosotros.

Todo esto y algo más es la última novela de Márkaris. Como casi siempre absolutamente recomendable. De lo mejor para empezar el año con buena literatura.

Os dejo algunos trozos de ella:

“Me paso el día escuchando las sandeces de los demás” – dice Jaritos. “Cuando no son órdenes de Guikas (su superior) son las del ministro. Esta voz es la única que me manda cosas y yo puedo pasar olímpicamente. Me levanta el ánimo. Los que están un poco quemados en un puesto de trabajo necesitan un GPS para desobedecerlo. ¿Ahora lo entiendes? – Así le explica a su “indignada” mujer porque lleva el GPS encendido en el coche, pero sin hacerle caso, circulando por donde a él le da la gana.

“- Nos hundiremos sin remedio- comenta Adrianí (la mujer de Jaritos)

–  ¿Por qué? – le digo

– Nosotros (la gente de a pie) nos pasamos el día haciendo preguntas y él (alto cargo de una de esas agencias de calificación que tanto bien están haciendo a nuestra economía) ya tiene una respuesta para todo. Cuando tú te haces preguntas y el otro ya tiene las respuestas, no hay escapatoria: te hundes”

“… ese que anda suelto por ahí liquidando a los que comercian con el dinero. Sea quien sea el asesino al que estáis buscando, mata para cosechar elogios.

[…] porque no le basta con asesinar a algún capitoste. Quiere sublevar a la gente contra los bancos.”

“Sabe donde asestar el golpe, pienso de nuevo. Ninguna de las cuatro víctimas caía simpática. Las cuatro dejaron atrás a montones de personas que les desean la muerte. Por fortuna los que matan son muchos menos de los que desean la muerte de alguien. De lo contrario, estaríamos todos con una camisa de fuerza.”

Con el agua al cuello

Màrkaris, Petros

POLICIACOS (F). Otros
Octubre 2011
Andanzas 650/6
ISBN: 978-84-8383-357-5
País edición: España
328 pág.
18,27 € (IVA no incluido)

SINOPSIS

Un caluroso domingo del verano de 2010, el comisario Jaritos asiste a la boda de su hija Katerina, esta vez por la Iglesia y con fanfarria musical. Al día siguiente, poco después de llegar a Jefatura, le informan del asesinato de Nikitas Zisimópulos, antiguo director de banco, degollado con un arma cortante. El macabro homicidio coincide con una campaña que alguien, amparándose en el anonimato, ha emprendido contra los bancos, animando a los ciudadanos a que boicoteen a las entidades financieras y no paguen sus deudas e hipotecas. Lo cierto es que Grecia, al borde de la bancarrota, pasa por un momento muy crítico, y la población no duda en salir a la calle para quejarse de los recortes en sueldos y pensiones. Para colmo, Stazakos, el jefe de la Brigada Antiterrorista, sostiene que el asesinato de Zisimópulos podría ser obra de terroristas. Jaritos, en desacuerdo con esa hipótesis, tendrá que apañárselas con sus dos ayudantes para enfrentarse a un asesino cuyos crímenes apenas acaban de empezar.

NOTAS BIOGRÁFICAS

Petros Márkaris (1937, Estambul) estudió ciencias económicas en Viena y en Stuttgart, y posteriormente se trasladó a Atenas, donde reside en la actualidad. Guionista de televisión y autor teatral, ha colaborado en varios guiones del cineasta griego Theo Angelopoulos, entre los que destacan La mirada de Ulises (1995) y La eternidad y un día (Palma de Oro en el Festival de Cannes de 1998). Asimismo, ha traducido a importantes dramaturgos de lengua alemana como J.W. Goethe, Arthur Schnitzler, Bertolt Brecht y Thomas Bernhard. La fama le ha llegado con la serie de novelas policiacas protagonizadas por el comisario griego Kostas Jaritos, de la que Tusquets Editores ha publicado Noticias de la noche, Defensa cerrada, El accionista mayoritario y Muerte en Estambul. En Con el agua al cuello, Márkaris presenta un nuevo caso del escéptico y políticamente incorrecto comisario Jaritos, con su país, Grecia, al borde de la quiebra y más real que nunca, como telón de fondo.

TÍTULOS DEL AUTOR EN TUSQUETS:

Andrés López