Archivo de la categoría: Fantasía

The Giver. El Dador de recuerdos / Lois Lowry

Jonás es un niño que vive en una Comunidad, para ser más exactos en una Unidad Familiar.
Dentro de poco será la ceremonia de Diciembre y pasará a ser Doce, entonces le asignarán una labor que tendrá que cumplir hasta que pase a ser anciano.
Los meses previos a la ceremonia su vida es siempre igual; va a la escuela, llega a casa, hace sus horas de labores voluntarios, vuelve a casa, cena, cuenta sus sentimientos del día…
Por fin llegó el esperado día de la Ceremonia, a su hermana Lily le dieron una chaqueta con unos pequeños bolsillos, símbolo de que ya tiene edad para responsabilezarse de sus pequeñas cosas.
Después le tocó el turno a él, el Comité de Ancianos asignaba las labores a casa uno de los nuevos Doce, pero cuando le llegó el turno a él le saltaron…
Finalizada la asignación de labores le llamaron y le seleccionaron para uno de los trabajos más importante de la Comunidad; aunque él entonces no lo entendía…

Patricia Clemente

El Caballero Errante / George R.R. Martin

Consecuencia del éxito de “Canción de Hielo y Fuego” fueron algunas novelas cortas del mismo autor, consideradas “precuelas” de la saga, es decir, que suceden cien años antes en el tiempo del libro. Estas novelas tienen como protagonista a Sir Duncan el Alto, y alcanzaron gran difusión en formato de cómic.
Los entusiastas de la obra de Martin no pueden pasar por alto la lectura de “El Caballero Errante” y “La espada juramentada”, que se encuentra en formato novela y novela gráfica, alguno de cuyos dibujos ponemos aquí como ejemplo de lo que te puedes encontrar en su lectura.
Ni que decir cabe que se trata de un entretenimiento menor, pero con toda la esencia de la “Canción de Hielo y Fuego” y con sus mismos paisajes y gentes, con lo que poder verlos, además de imaginarlos, ocasiona un disfrute añadido.


Canción de hielo y fuego / George R.R. Martin

Comienzo confesando que si la literatura fantástica de corte épico-mítico tiene su principal espada en Tolkien y El Señor de los Anillos, no me gusta nada la susodicha literatura. Me parece maniquea, infantil, pomposa, predecible y aburrida. Ahí es nada. Y las películas peor, por cierto, que transmiten tanta emoción e imaginación como la que se le supondría al encargado de vestuario de una película sobre la guerra civil española. Un técnico no se convierte en artista aunque haga fotos “bonitas”. Y el verdadero cine no es eso. Y la literatura tampoco.

Sin embargo los libros que traigo aquí a colación elevan la literatura fantástica a la categoría de sublime. Se trata de cuatro novelas de más de mil páginas cada una cuya enorme calidad consigue que el concepto de entretenimiento alcance sus cotas más altas. Porque son entretenidas hasta decir basta. Comenta Alex de la Iglesia en el prólogo a la cuarta que la técnica de escritura tiene mucho que ver con el estilo de las nuevas series de televisión (las excelentes: Los Soprano, The Wire, A dos metros bajo tierra…): historias engarzadas con un ritmo tal que crean adicción. Estoy de acuerdo con él, pero es que estos libros son mucho más que unas ágiles y divertidas aventuras. Son tantas las virtudes de esta magna obra de George R.R. Martin, que me apresuro a resumirlas.

La característica más reseñable desde mi punto de vista radica en su apabullante facilidad para crear argumentos. ¡Y qué argumentos! Se mezclan, se estiran, se encogen, se retuercen, se pierden, se vuelven a encontrar… Argumentos pequeñitos, argumentos largos, argumentos que empiezan como una chispita y que acaban explotando cuando menos te lo esperas… ¡Un maremágnum de argumentos en los que no te pierdes nunca! Son tantos y tan pegajosos los argumentos que acaban formando parte de tu vida. Cuidado con lo que le dices al conductor de autobús, que él no tiene la culpa de nada de lo que pasa en el libro. En principio.

Otra gozosa peculiaridad de estos libros se encuentra en la elección de los nombres propios, tanto de los lugares como de cosas y personas. Son de una belleza excepcional, este hombre es el gran poeta de los nombres propios. Y no cito ninguno porque cada uno tendrá sus favoritos. Desde aquí lanzo la idea de una colecta popular para erigir un monumento al traductor. Y además es que los nombres suenan a lo que representan, como dicen que hace la lengua primigenia, aquella mediante la cual la oportuna mención de un caballo lo hace aparecer de la nada.

La sucesión de capítulos también está magníficamente estructurada. Cada capítulo lleva el nombre de su protagonista, de modo que hay muchos capítulos con igual título. Al principio te sorprende, pero acabas valorando la idea como excelente pues lo que se consigue es disfrutar con antelación de lo que vas a leer. Efectivamente, acabas un capítulo y lees como encabezado del siguiente el nombre de otro protagonista… ¡Estupendo, justo del que me apetecía seguir leyendo!

Los personajes son variados y complejos. Ninguno es malo o bueno del todo. Ninguno es intocable. Se van creando ante tus ojos. Y cuidado, que se puede morir el que menos te lo esperas. Como en la vida misma. Te sorprenderás enamorándote de más de uno a la vez.

Imaginación para inventar recursos mágicos (objetos, costumbres, razas, animales…) le sobra. Y no cansa. Por cierto que en este mundo inventado la magia parece que esté volviendo a adueñarse del mundo, muy poco a poco, detalle a detalle, mientras que en El Señor de los Anillos la magia andaba de capa caída. Y esas apariciones mágicas (míticas, absurdas, irracionales…) están tan bien traídas y descritas que te las crees: son evidentes y ciertas en lo que estás leyendo. Nada es falso, no hay engaño, lo que sucede está pasando ante tus ojos, ese mundo fantástico es real. Pan, ya lo ha conseguido, te has metido en un lugar del que no tenías previamente ni idea, sufres y disfrutas con los personajes, te sorprendes, te asustas, te abrumas, te indignas… ansías leer la continuación. Gozas. Te han atrapado, pero estás lejos de sentirte idiota. Como ante la contemplación o audición de cualquier obra de arte.

También disfruta el hombre con la descripción de ropajes, símbolos y escudos. Pasa su tiempo detallando los colores y las formas de vestiduras y banderas. Esto para mí es algo nuevo, me ha costado entrar. Creo que tiene relación con la cultura del cómic y del cine. A la gente le gusta ver lo que lee, descansar o excitar la vista en los coloridos. Poco a poco ya he ido comprendiendo la idea. Me detenía ante cada descripción pictórica e intentaba imaginarla, sin prisas, despacio, hasta que… ¡Magníficos efectos! ¡Fuegos artificiales! Cada escena gana en profundidad e intención. Es como si estuvieras oliendo la sucia barba de un personaje a pesar de que lo que se describe sean sus anillos y collares. Delicioso.

Hay crueldad, por supuesto, como corresponde a la fantasía histórica (se supone que la trama general está muy remotamente basada en ciertos aspectos de la historia de Inglaterra: el muro de Adriano, la guerra de las rosas…), hay más sexo que amor (sexo del de verdad), hay batallas que nunca aburren, duelos divertidos, peleas inimaginables, traiciones a porrillo, lealtades a machamartillo, dioses de todos los colores, monstruos ignotos que acaban siendo conocidos, dragones que… vale, vale, no sigo. Un saludo a quien ha conseguido que yo me crea lo de los dragones.

Hay tantas cosas que lo mejor es descubrirlas por uno mismo. Esta obra es tan inabarcable que cada cual se acaba haciendo su propio mapa mental (los físicos se pueden consultar en Internet y tiendas especializadas, porque este escritor y la obra que aquí comento gozan de una fama hipermítica, que se diría ahora). Ustedes disfrutarán de aspectos distintos a los aquí mencionados, seguro. Pero lo más seguro es que disfrutarán.

La película en preparación:

Alberto Arzua

Antología española de literatura fantástica / Selección de Alejo Martínez Martín

Hay que reconocer una cosa bastante tonta que pasa con esto de la literatura. Y ello es que los libros te entran también por la vista. Las editoriales se esfuerzan en que las portadas sean atractivas, además de aderezarlas con los típicos comentarios de “la mejor novela del año”, “imprescindible” y otras zarandajas mentirosonas. Nada que objetar, la función de los mercaderes es la venta (Dios único y verdadero del capitalismo) y para ello utilizan todas las artimañas posibles. Es necesario estar muy atentos para que no te metan gato por liebre. Sí, igualito que al comprar una lavadora (o mismamente una liebre para el guisote).

Si utilizáramos libros electrónicos este problema no existiría, por supuesto, porque ya no serían necesarias las portadas para envolver las páginas (aunque no veo por qué no nos iban a alegrar la vista con algunas imágenes, fotillos, o incluso animaciones y vídeos). Pero de momento yo, por lo menos, sigo fiel al papel, a la celulosa, a la deforestación y al cambio climático inducido. ¿Soy malo? No, soy pobre y vago. Mis pecunios y mis piernas me dan justo para llegar a la biblioteca del barrio y observar, admirado, portadas como la que aquí les presento.

¿A que es fea de narices? Es de la editorial Valdemar y la he tenido que escanear porque no se atreven a ponerla en Internet. Nada más ver el libro allí expuesto me dije, digo, vaya cosa más horrorosa, seguro que lo de dentro es una porquería… ¿Me siguen ustedes el razonamiento idiota? Porque como razonamiento idiota, es de los más idiotas que conozco. ¿Por qué? Porque, en el caso de los libros, el contenido no tiene nada que ver con el continente. Vaya cosa más tonta acabo de decir. Pero es verdad.

Todo lo cual me sirve como preámbulo para afirmar que este volumen de pequeños cachitos de literatura fantástica española es FANTÁSTICO. Fantástico en el sentido de estupendo, muy bueno, cañón, chachi piruli. Se trata de una recopilación de aquellos fragmentos o cuentos en lo que los autores no nos presentan una realidad conocida sino una realidad imaginaria, fantaseada, fantástica, producto de su artística fantasía.

Pero atentos, esto no es ciencia ficción, sino algo previo y/o tangencial. Y tampoco se reduce todo a historias de fantasmas o aparecidos, sino que va mucho más allá. Va tan allá como lo permite la imaginación de los autores, que es mucha y muy variada. A pesar de que en la historia de la literatura española la constante abrumadora es el realismo, por un lado existen unos pocos escritores que han practicado con fruición y destreza el no-realismo, y por otro agrada descubrir que también entre los afamados realistas se han dado fantásticas veleidades, cómo no.

Este tomo empieza con Alfonso X el Sabio, no se lo pierdan, y va pasando por Cervantes, Quevedo, Espronceda, Becquer, Galdós, Unamuno, Baroja, Sánchez Ferlosio… y muchos otros conocidísimos que no mencionamos por no alargar el listado (con decir que nos hemos dejado a Lope de Vega y a Valle Inclán…) hasta acabar en el ínclito Pere Gimferrer. ¡Más de 50 escritores seleccionados! ¡Cientos de obras consignadas! ¡Parezco un vendedor de feria!

Pero así es, este libro tiene muchísimo para descubrir y disfrutar. Además los trozos son bastante cortitos y se pueden leer con mucha comodidad. Y por supuesto que también aparecen los pocos escritores que han practicado la fantasía en España, por ejemplo Alvaro Cunqueiro (un autor sencillamente excepcional) y Juan Perucho, además de tener la posibilidad de descubrir a otros de cuya existencia simplemente sospechaba o acerca de los cuales claramente no tenía ni idea (Ros de Olano, Sawa, Insúa, Dieste…). ¡Grandes descubrimientos, pardiez! ¡Recomendable de todas todas!

Vamos a poner algún cachito, venga, no seamos rácanos.

El humor es una constante en la fantasía. Rus de Olano lo practica.

Aquel que crea que miss Tintin era inglesa, caerá en error.

Miss Tintin era de la isla, y la isla era de la mar; porque la mar puso la isla como una gallina pone un huevo.

A más de que si todo lo que empieza por llamarse mis fuera necesariamente anglosajón, no hubiera gato que no fuese inglés y no habría español que se atreviera a decir de sus narices mis narices, por temor de declararlas ajenas y extranjeras.

Pedro Antonio de Alarcón nos habla de un ingeniero de caminos muy racional y valiente, pero que tiene un miedo muy peculiar.

No sé si por fatalidad innata de mi imaginación, o por vicio adquirido al oír alguno de aquellos cuentos de vieja con que tan imprudentemente se asusta a los niños en la cuna, el caso es que desde mis tiernos años no hubo cosa que me causase tanto horror y susto, ya me la figurara mentalmente, ya me la encontrase en realidad, como una mujer sola, en la calle, a altas horas de la noche.

Personaje galdosiano al canto.

La familia de Pacorrito Migajas no podía ser más ilustre. Su padre, acusado de intentar un escalo por la alcantarilla, fue a tomar aires a Ceuta, donde murió. Su madre, una señora muy apersonada que por muchos años tuvo puesto de castañas en la Cava de San Miguel, fue también metida en líos de justicia, y después de muchos embrollos y dimes y diretes con jueces y escribanos me la empaquetaron para el penal de Alcalá.

Leopoldo Alas Clarín nos presenta a un difunto escuchando a su mujer rezándole mentalmente.

Padre nuestro (¡cómo tarda el otro!) que estás en los cielos (¿habrá otra vida y me verá éste desde allá arriba?), santificado (haré los lutos baratos, porque no quiero gastar mucho en ropa negra) sea el tu nombre; venga a nos el tu reino (el entierro me va a costar un sentido si los del partido de mi difunto no lo toman como cosa suya), y hágase tu voluntad (lo que es si me caso con el otro, mi voluntad ha de ser la primera y no admito ancas de nadie –ancas, pensó mi mujer, ancas, así como suena) así en la tierra como en el cielo (¿estará ya en el purgatorio este animal?).

El clásico Fendetestas de Wenceslao Fernández Flórez

Cuando Fendetestas abandonó sus tareas de jornalero en Armental para emprender la higiénica vida de ladrón de caminos no disponía más que de un pistolón probado algunas veces en las reyertas de romería, y cuyo cañón, enmohecido y atado con cuerdas, parecía casi el cañón de un trabuco. Fendetestas llevó también a la fraga un ideal: robar la casa de algún cura. No hubo ni hay en el campo gallego un solo ladrón que no haya robado a un cura o soñado en robarle.

Rafael Dieste nos presenta a un personaje que no se atreve a decir (por vergüenza) que el “muerto” del ataúd está vivo. El relato empieza así:

Fue cerca del camposanto cuando sentí removerse dentro de la caja al pobre Bieito. (De los cuatro portadores del ataúd yo era uno). ¿Lo sentí o fue aprensión mía? Entonces no podía asegurarlo. ¡Fue un rebullir tan suave…! Como la tenaz carcoma que roe, roe en la noche, roe desde entonces en mi magín enfervorizado aquel suave rebullir.

Pero es que yo, amigos míos, no estaba seguro, y por tanto –comprendedme, escuchadme-, por tanto no podía, no debía decir nada.

Felipe Ximénez de Sandoval propone un intercambio de almas entre hombre y loro. Obsérvese el aspecto del alma del loro:

A la luz prodigiosa de los rayos se dibujaba junto al corazón trepidante del loro su alma. Era un cilindro pequeñísimo de sustancia oscura y compacta, llena de estrías como un rollo de fonógrafo.

De todos los autores incluye el recopilador Martínez Martín una breve reseña biográfica. La de Álvaro Cunqueiro, el más fantástico de los escritores españoles, empieza así:

Descendiente por la línea paterna del paladín Roldán y una sirena, tuvo por tío a don Ramón del Valle-Inclán, y ha sido alguna vez Ulises y Simbad, el ciego Abdalá y el errante Ashaverus. Cuando aún era niño, pasaba muchas horas en la farmacia de su padre…

Juan Perucho, uno de los más gamberros y cultos escritores españoles, de quien recomiendo cualquier escrito, cita un fragmento de una supuesta Historia natural y geográfica del principado de Cataluña:

Sin embargo del elogio muy cumplido de los pezes en lo moral y en lo physico, no les disimula una propiedad muy vergonzosa y reprehensible que es comerse unos a otros, y lo peor es que los grandes se comen a los pequeños. Si los pequeños se comiesen a los grandes, un solo Pez grande bastaría para muchos millares de los pequeños; pero, comiéndose los grandes a los pequeños, muchos millares de estos no bastan para saciar el hambre y llenar el buche de aquellos, y eso en lo moral y en lo physico tiene malísimas consequencias.

Acabemos con una réplica de Gonzalo Suarez (sí, el director de cine):

-¿Causas que provocaron la defunción?
-Los días, al sucederse unos a otros sin interrupción

Y con la última frase de Pere Gimferrer (sí, el poeta), que resulta ser asimismo la que cierra el libro:

En los jardines se cometen muchas irregularidades, y a menudo quien más debería saberlo no tiene de todo ello la menor noticia.

Vaya, de lo que se entera uno…

Alberto Arzua

Las cosas que no nos dijimos / Marc Levy

La novela empieza en los preparativos de la boda de Julia.
Ella siempre había estado distanciada de su padre porque hacía muchísimos viajes de negocios y no se llevaban muy bien.
Julia envía a su padre la invitación de boda y unos días antes el asistente personal de su padre llama a Julia diciéndola que su padre no puede ir, pero esta vez no era por viajes… había muerto.
Julia, no muy dolida por la trágica noticia, entierra el día de su boda a su padre y aplaza la boda.
Estando trabajando recibe una llamada del dueño de la zapatería de debajo de su casa. El hombre dice que hay un camión enorme delante de la puerta de la zapatería y que el paquete es para ella.  Julia sale del trabajo lo antes que puede y cuando va a casa se encuentra una enorma caja de dos metro de alto en medio del salón.
Al abrirla se queda anonadada, era…. su padre.
En una empresa su padre era accionista y habían empezado a hacer androides para que la gente que fallecía pudiera volver seis días más a casa para decirse con la familia las cosas que no se dijeron.
La batería sólo duraría seis días y si la famila quería podía apagar el muñeco y se lo llevaría la empresa.

La novela empieza en los preparativos de la boda de Julia.Ella siempre había estado distanciada de su padre porque hacía muchísimos viajes de negocios y no se llevaban muy bien.Julia envía a su padre la invitación de boda y unos días antes el asistente personal de su padre llama a Julia diciéndola que su padre no puede ir, pero esta vez no era por viajes… había muerto.Julia, no muy dolida por la trágica noticia, entierra el día de su boda a su padre y aplaza la boda.Estando trabajando recibe una llamada del dueño de la zapatería de debajo de su casa. El hombre dice que hay un camión enorme delante de la puerta de la zapatería y que el paquete es para ella.  Julia sale del trabajo lo antes que puede y cuando va a casa se encuentra una enorma caja de dos metro de alto en medio del salón.Al abrirla se queda anonadada, era…. su padre.En una empresa su padre era accionista y habían empezado a hacer androides para que la gente que fallecía pudiera volver seis días más a casa para decirse con la familia las cosas que no se dijeron.La batería sólo duraría seis días y si la famila quería podía apagar el muñeco y se lo llevaría la empresa.

Patricia Clemente del Río

Crónicas del señor de la guerra / Bernard Cornwell

El rey del invierno

Aquí va mi recomendación para lo que queda del veranito, la trilogía del rey Arturo escrita por un maestro de la novela histórica:

El rey del invierno

El enemigo de Dios

Excalibur

Soy consciente de que muchos estamos hasta las narices de Arturo, Ginebra, Merlín, Lancelot, Galahad… pero creo que esto sucede porque esta leyenda británica se ha tratado hasta la saciedad y con un toque de cursilería redundantemente empalagoso.

El enemigo de Dios

Como nos recuerda el autor en sus notas, si la época artúrica de la historia británica se conoce como “Los tiempos oscuros”, ello se debe a que los historiadores disponen de muy poca o casi ninguna información fiable acerca de aquellos tiempos. De hecho, ni siquiera se puede confirmar que Arturo existiera en realidad.

En estas circunstancias los diversos escritores y poetas que han utilizado el tema como fuente de inspiración se han limitado a exagerar las leyendas (ya de por sí, y por definición, pura exageración) en uno u otro sentido (la longitud del pelo de Ginebra, la hombría de Lancelot, los poderes de Merlín…) según les cayera mejor la rima o el whisky de la sobremesa. Y reconozco que todo esto resulta muy cansino para el lector, que acaba huyendo ante cualquier mención a la “Mesa redonda”. No me extraña.

Sin embargo con Bernard Cornwell Excaliburhemos topado. Y esto son palabras mayores. Olvídate de todo lo que sabías o creías saber acerca del rey Arturo y díspónte a disfrutar de tres magníficas novelas, con magníficos personajes, magníficas situaciones y resoluciones, magníficas barbaridades (eran tiempos bárbaros) y un humor socarrón y también magnífico, por qué no, como la misma escritura, limpia y pulida, en su justo sitio, sin alharacas pero precisa y demoledora.

Atrévete a entrar en un mundo nuevo y absorbente. ¿O tienes algo mejor que hacer? Dudo que alguien sea capaz de describir a Arturo y Cia. de un modo tan real, dentro de su absoluta falsedad (como decía Nabokov, en literatura no importa la realidad de los hechos sino la capacidad del autor para crear un mundo tan real que nos lo creamos del todo). Garantizo horas de disfrute.

Estos libros se han publicado varias veces, como se puede ver por las diversas portadas, o sea que no resulta difícil encontrarlos. La editorial de referencia es Península. También se puede buscar en bibliolimpo donde venden los tres con tapas duras por 75,70 euros. Consejo: tómalos prestados en una biblioteca pública y ahórrate una pasta.

Alberto Arzua

LOS EVANGELIOS GNÓSTICOS. O APÓCRIFOS

-Dios escribe recto con renglones torcidos.
-Frecuentemente, pero unas veces en arameo y otras en copto, que ya es poner dificultades. Me dicen mis espí­as que el copto es egipcio post-piramidal.
-Pues en post-piramidal están escritos los Evangelios Apócrifos.
-¿Los del Código da Vinci?
-No: los verdaderos apócrifos, o sea, los verdaderos falsos. Y todo eso de la Magdalena no viene.
-¿Cómo que no? ¿Ni lo de los niños que tuvieron?
-No me hagas mucho caso, porque tampoco sale Leonardo de Vinci. Creo que ni Roma ni Poncio Pilatos.
-Se dice Pilato, o sea, armado con el pilum.
-Si se quiere. Pero no quiero: Pilatos se me ajusta mejor a la boca.
-¿Pero sale la Magdalena al menos?
-Sí­, pero me parece que no es ella; que es Marí­a a secas; o sea, la libertina, no. La cosa es confusa.
-Claro: estando en copto

-El volumen contiene cuatro sorprendentes y bellos evangelios gnósticos: el Libro secreto de Jaime, el Evangelio de Tomás, el Libro de Tomás y el Libro secreto de Juan. Estos cuatro textos, traducción de los manuscritos de Naj ‘Hammadi, ofrecen lo que en ellos mismos se denomina «las enseñanzas secretas del Salvador», y nos ayudan a entender la desaparición del gnosticismo. Disidentes del mundo antiguo, defensores del acercamiento í­ntimo a Dios y, sobre todo, rebeldes a la autoridad de sacerdotes y obispos, los gnósticos fueron perseguidos sin piedad por la iglesia oficial, que destruyó la mayorí­a de sus documentos y alentó los escritos hostiles de filósofos y teólogos ortodoxos. Los hermosos textos de Naj ‘Hammadi nos devuelven, 2.000 años después, el testimonio de una fe inquietante. Eso, al menos, es lo que dice la contraportada. Pero de verdad que tienen cosas muy bien traí­das:

«Estos niños que maman son como los que entran en el reino».
Ellos le dijeron: «¿Entonces entraremos en el reino como niños?». Jesús les dijo: «Cuando convirtáis los dos en uno, cuando hagáis lo que está dentro igual a lo que está fuera y lo que está fuera igual a lo que está dentro, y lo que está arriba igual a lo que está
abajo, cuando convirtáis lo masculino y lo femenino en una sola cosa, de tal modo que lo masculino no será masculino y lo femenino no será femenino, cuando hagáis que los ojos sustituyan un ojo, que una mano sustituya una mano, que un pie sustituya un pie.
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La plaga, de Ann Benson

¿Qué ocurre cuando la peste bubónica, ausente durante tanto tiempo del mundo moderno, reaparece en la sociedad del siglo XXI?

Yo era una cirujana de cierto renombre antes de las epidemias… esas que han diezmado la población porque los antibióticos ya no tienen poder sobre las bacterias. Ahora soy Janie Crowe, e intento graduarme en arqueologí­a forense, para lo que tengo que desplazarme a Inglaterra a hacer unas excavaciones arqueológicas.

Quién me iba a decir a mí­, que a través de unos simples tubos de tierra recogidos en diferentes partes de Londres, í­bamos a resucitar una de los microbios más peligrosos de la historia de la humanidad…

“Existen tres formas de enfermedad, todas ellas provocadas por un mismo microbio. En la forma bubónica, los primeros sí­ntomas incluyen fiebre, dolor de cabeza e hinchazón leve de los ganglios linfáticos, sobre todo en las zonas del cuello y la entrepierna. En ausencia de tratamiento, la enfermedad progresa rápidamente hacia sí­ntomas más pronunciados que incluyen marcada hinchazón de los nódulos linfáticos con hemorragia en los tejidos circundantes…”

Y, que asimismo, mi historia se iba a entrelazar con el médico Alejandro Canches, que vivió en pleno siglo XIV, y que tuvo que huir de su España natal y recorrer la Europa de la Peste Negra, hasta terminar en la Corte de Eduardo III de Inglaterra combatiendo la epidemia…

“El pelo del perro que te mordió”… ¿Será esta la cura que Alejandro Canches, intenta transmitirme en su libro tantos años después?…. El pelo del perro que te mordió… ¡Anticuerpos! ¡Puede que funcione!… O, ¿quizás no?

nuska

El Hechicero, de Wilbur Smith

“Taita sólo regresó al mundo de los hombres cuando su reina Lostris lo visitó en un sueño, mientras dormí­a en su cueva de ermitaño en Gebel Nagara. Habí­a vuelto a ser una doncella de quince años, fresca y núbil, rosa del desierto apenas abierta, con el rocí­o en los pétalos. Aun dormido sintió que se le henchí­a de amor el corazón, amenazando con reventarle el pecho.

-Querido Taita – le habí­a susurrado Lostris, tocándole la mejilla para despertarlo-. Tú eres uno de los dos únicos hombres que amé. Ahora Tanus está conmigo, pero antes de que tú te reúnas con nosotros tengo una tarea más que encomendarte. Nunca me fallaste y sé que ahora tampoco lo harás, ¿No es cierto, Taita?”

Así­ es como volví­ del desierto de encontrarme y aprender del Dios Horus todos los secretos que podí­a enseñarme y que me servirí­an para ayudar a devolver a Egipto todo su antiguo esplendor y a su faraón, depuesto con artimañas por uno de los hombres en los que más confiaba Naja, una cobra en la que nunca confié y que demostró que, una vez más yo Taita, el eunuco, el Hechicero…, tení­a razón.

“- Esta noche ha nacido un niño en Tebas, mi ciudad de las cien puertas. Es el hijo de mi propio hijo. Lo llamarán Nefer, que significa puro y perfecto en cuerpo y espí­ritu. Mi deseo es que lleve mi sangre y la sangre de Tanus al trono del Alto Egipto. Pero en torno al bebé ya acechan grandes y diversos peligros. Sin tu ayuda no podrá triunfar. Sólo tú puedes protegerlo y guiarlo. La destreza y los conocimientos que has adquirido en estos años, a solas en el páramo, estaban destinados únicamente a ese fin. Ve con Nefer. Ve ahora mismo, deprisa, y quédate con él hasta haber completado la tarea. Luego ven a mí­, querido Taita. Te estaré esperando….”

Y, ese niño se hizo hombre a mi lado, a pesar de que hubo quien puso todo su empeño en hacerlo desaparecer de mil maneras diferentes…, pero siempre hay quien permanece fiel a los amigos y a la memoria de Lostris y Tanus, con su ayuda quizás podamos triunfar y devolver la corona reunificada a la cabeza de Nefer… Yo, por mi parte confí­o en la ayuda de mi amada diosa Lostris… y pondré todo mi empeño en cumplir mi promesa de ayuda a Nefer. ¿Ganaremos a la poderosa cobra y conseguiremos devolver a Egipto su gloria y esplendor?

nuska

El séptimo papiro, de Wilbur Smith

“El séptimo papiro, tuve que hacer un esfuerzo para cogerlo. Lo habí­a escrito hací­a casi cuatro mil años un genio adelantado a su tiempo, un hombre que era polvo desde hací­a milenios, pero a quien habí­a aprendido a conocer y respetar, al igual que mi esposo. Sus palabras eran eternas y le llegaban desde más allá de la tumba, desde los prados del paraí­so, desde la presencia de la gran trinidad, Osiris, Isis y Horus, en la cual creí­a con toda devoción. Tanto como creí­a en una Trinidad más reciente.”

Soy Royan Al Simma y junto a mi esposo estudiábamos los papiros encontrados en la tumba de la reina Lostris , en diez jarros de alabastro, que Taita, el esclavo de la reina, habí­a escrito y colocado allí­.

“Narraban una historia fascinante, la de una nación atacada por un enemigo superior en fuerzas, provisto de carros y caballos aún desconocidos por los egipcios de la época. Arrollado por las hordas de hicsos, el pueblo del Nilo se vio forzado a huir. (…) Muchos años después, la reina Lostris habí­a encabezado la marcha de su pueblo hacia el norte, de vuelta al verdadero Egipto. Armados con sus propios carros y caballos, los guerreros egipcios forjados en la selva africana habí­an irrumpido a través de las cataratas del gran rí­o para dar batalla al invasor hicso, derrotarlo y arrancar de sus garras la doble corona del Alto y el Bajo Egipto.”

Pero nuestro interés, puramente académico, no es compartido por otras personas, coleccionistas privados que solo pretenden aumentar su colección y no compartirla con el mundo. Personas faltas de escrúpulos y con mucho poder económico para hacerse con estos tesoros y dejar al mundo en la ignorancia.
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RIO SAGRADO de Wilbur Smith

Te arrodillaste ante mí­ como un esclavo. Ahora te pondrás de pie siendo un hombre libre.- Me tendió el papiro-. Esta es tu acta de manumisión, redactada por los escribas de la corte. De ahora en adelante, eres libre.

Levanté la cabeza por primera vez y la miré con incredulidad.
– Sé feliz, Taita “ me ordenó mi ama-.
– Nunca volveré a ser feliz! “ me has arrojado de tu lado. ¿Cómo quieres que sea feliz?
La sonrisa de Lostris se borró y me miró turbada.
– Te ofrezco el regalo más preciado que puedo otorgar. ¡Te ofrezco tú libertad!
Negué con la cabeza.
– Me acabas de infligir el más duro de los castigos. Me apartas de tu lado. Jamás volveré a saber lo que es la felicidad.

Soy Taita, esclavo eunuco de la Reina Lostris, a la que he educado desde niña, y soy un escriba excepcional, aunque esté mal visto que yo lo diga. Vivimos, en el Valle de los Reyes, paraí­so egipcio.

Lostris y Tanus viven su historia de amor intensa, que yo oculto a mi señor Intef, padre de Lostris. Pero el Faraón Mamosis se ha encaprichado de ella… Bandas de ladrones y ejércitos ilegales nos saquean y persiguen, debemos huir, pero volveremos.

A través de estos papiros, quiero compartir con vosotros, la vida en el imperio de los faraones, cómo vivimos perseguidos y exiliados y cómo recuperamos nuestro sitio tras largos años de luchas, alegrí­as, sinsabores y amor..

He escrito estos papiros durante los setenta dias y noches del embalsamamiento real. Son mi último tributo a mi señora
He preparado diez vasijas de alabastro en las que colocaré estos papiros. Los dejaré con ella. Estoy pintando todos los murales de su tumba con mis propias manos. Son los mejores que he creado. Cada pincelada es una expresión de mi amor.
Ojalá pudiera descansar con ella en esta tumba, porque estoy enfermo de dolor y horriblemente cansado. Pero todaví­a debo cuidar de mis dos princesas y de mi rey.
Ellos me necesitan.”

nuska

Drácula, de Bram Stoker.

Si les digo que soy una joven princesa eslovaca, no imaginarán quien soy, y si les digo que vivo en un enorme y suntuoso castillo a los pies de los Cárpatos, tampoco me conocerán. Sin embargo, mi fama me precede, cientos de hombres y mujeres han oí­do hablar de mí­, aquí­, en esta inhóspita tierra mí­a.
Las mujeres me aborrecen y los hombres temen mi seductora belleza, saben que sentirse atraí­dos por mí­ les llevará irremisiblemente hacia su muerte. Y a mí­ me divierte desplegar mis encantos para ellos, hechizarlos, amarlos y destruirlos.
Ya no me queda familia, ni amigos, salvo las dos hermanas de linaje con las que comparto el castillo de mi señor, pero tampoco necesito amistades que me quieran porque yo carezco de sentimientos.
El hecho de ser una desconocida para ustedes tiene una razón sencilla, no tengo un nombre por el que puedan recordarme. Soy una esclava y como tal, una pertenencia de mi señor, sin valor propio. Pero no deben compadecerse de mí­ por ello, pues mi esclavitud es placentera, o lo serí­a si yo pudiera sentir placer. Cuidar del amo me mantiene activa y joven, hermosa y fuerte, mi cometido no es doméstico, como el del resto de las mujeres, no, es sexual y lujurioso, y no tengo más obligación que servir a mi dueño.
En realidad hay algo que sí­ puedo sentir, hambre, pero eso no es un sentimiento, ¿verdad? Sólo es una necesidad fí­sica. A menudo me veo obligada, junto con mis hermanas, a recorrer largas distancias en busca de comida para mi señor y para mí­ misma, es necesario alimentar nuestro cuerpo sediento de sangre y ofrecer también su parte a nuestro amo, el conde Drácula.
Así­ hemos vivido durante siglos, y así­ habrí­a seguido de no haberse encaprichado mi señor de esa necia mortal, esa señorita inglesa, Mina Harker, cuya mente ha enlazado a la suya y cuyo cuerpo desea desesperado. ¿Y agradece ella ese honor? No, muy al contrario se resiste a venir aquí­, protegida por su novio, ese enclenque Jonathan que no llega a mi amo a la suela de la bota, y por un pequeño grupo de estúpidos amigos ingleses. Esa señorita pudorosa se rebela y lucha por no pertenecer al señor, al que yo pertenezco con orgullo, y ahora que ha conseguido arrastrarla hasta Transilvania, resulta que yo debo resguardarla.
No sé que va a suceder, esos hombres están cerca, tengo orden de proteger el castillo y a esa mujer, esa Mina Harker que despreciarí­a si pudiera sentir desprecio. Empiezo a sentir hambre, y el miedo de sus amigos huele tan apetitoso…

Tautina