No hay que dejar los libros en manos de los intelectuales
Las cosas que no nos dijimos / Marc Levy
Fantasía / 11 Julio 2010

La novela empieza en los preparativos de la boda de Julia. Ella siempre había estado distanciada de su padre porque hacía muchísimos viajes de negocios y no se llevaban muy bien. Julia envía a su padre la invitación de boda y unos días antes el asistente personal de su padre llama a Julia diciéndola que su padre no puede ir, pero esta vez no era por viajes… había muerto. Julia, no muy dolida por la trágica noticia, entierra el día de su boda a su padre y aplaza la boda. Estando trabajando recibe una llamada del dueño de la zapatería de debajo de su casa. El hombre dice que hay un camión enorme delante de la puerta de la zapatería y que el paquete es para ella.  Julia sale del trabajo lo antes que puede y cuando va a casa se encuentra una enorma caja de dos metro de alto en medio del salón. Al abrirla se queda anonadada, era…. su padre. En una empresa su padre era accionista y habían empezado a hacer androides para que la gente que fallecía pudiera volver seis días más a casa para decirse con la familia las cosas que no se dijeron. La…

En el nombre del cerdo / Pablo Tusset
Negra / 7 Julio 2010

Qué mal me cae Pablo Tusset. Pero mal mal mal… me tiene cuatro noches enganchado con el librico este que acaba de salir, el de “En el nombre del cerdo”, que yo, hábilmente, le regalé aquí a mi señora para su cumpleaños, y yo leyendo y leyendo y el tí o venga a darme con la puerta en las narices. ¡Que se empeña en que yo lea lo que él tenga a bien escribir y no lo que yo quiero leer! Porque el tí o escribe lo que le sale de las narices, como si yo le importara un pito. ¡Pues me va a oír! -Pringao, tú paga y lee y cállate, que el escritor soy yo. El tí o empieza con una trama cojonuda, de crímen abyecto en plan ceeseí y yo, que me gustan las novelas con gente desmembrada y polis me froto las manos; pero de pronto cambia y me pone una historia romántica de amores tardíos y otoñales, y yo, que me gusta la novela costumbrista me froto las manos; y de repente cambia y pone una cosa de pasiones desatadas en la Niu Yor de antes de los avionazos, con chica maravillosa y cuarentón que…

La muerte lenta de Luciana B., Guillermo Martí­nez
Léeme , Novela / 10 Abril 2008

Desconfí­o mucho de los libros (o novelas) en las que se antepone en primerí­simo lugar el nombre del autor. Supongo que es lo mismo cuando veo anunciada una pelí­cula con un actor de renombre sin hacer mención al titulo de la pelí­cula, aunque no dude que dicho protagonismo dé categorí­a o sea sinónimo de garantí­a para pagar una entrada y ver la pelí­cula, creo que cualquier actor que se aprecie de serlo, deberí­a bastarle o enorgullecerle que su trabajo hable y lo defina por sí­ solo. La semana pasada, cuando fui a la Biblioteca Pública por algún libro que leer (he descubierto que ése lugar, ha sido una salvación a mis escasos euros destinados a proveerme de mi vicio por la lectura) me topé con ésta novela que a continuación voy a hablar. El nombre de Guillermo Martí­nez se anteponí­a al tí­tulo del libro con un tipo de letra y color, que a todas luces, estaban muy por encima de lo que el ufanado escritor se proponí­a a contar. Aunque no conocí­a al autor (perdón por no identificar de momento, a uno de los escritores más importantes de su generación de la literatura hispana) me sonaba muchí­simo un libro que…

La Aventura del tocador de Señoras, Eduardo Mendoza
Aventura , HUMOR , Novela / 1 Abril 2008

He estado leyendo estos últimos dí­as, a Eduardo Mendoza, La aventura del tocador de señoras, y no sé, a veces tengo parar para poder reí­rme de nuevo de lo que acabo de leer y así­ no se puede, muchas veces a trompicones y a carcajada abierta (ayer que vení­a en el tren un tipo se me acercó para preguntarme que qué leí­a porque parecí­a que me la estaba pasando bomba, me dijo que al bajar, buscarí­a el libro en la primera librerí­a que encontrara) y como te digo, no avanzo en nada la lectura y mis arrugas de risa se marcan más y más, y no sabes la alegrí­a que me da eso, si al fin y al cabo una va a terminar como uva pasa, por lo menos que sean delineando bien ésos pliegues que cada vez que me vea al espejo, puedan recordarme lo mucho que me he reí­do. No todo van a ser heridas de guerra ¿no?. Te cuento, el libro retoma las aventuras de un personaje muy singular, una especie de pí­caro (como personaje) que está internado en un manicomio por error (o no), en una Barcelona atí­pica de los años ochenta. í‰se internamiento, ha estado…

EL CÓDICE MAYA, de Douglas Preston.
Aventura , Léeme , Novela / 8 Marzo 2006

¿Quién me iba a decir a mí­ que iba a terminar metido hasta las cejas en el corazón de la selva Hondureña?Soy veterinario y me iba bien con mi vida hasta que recibí­ la carta de mi padre, Maxwell Broadbent, para reunirnos en su casa con mis hermanos, Philip y Vernon. Y, ¿para qué? Cuando llegamos allí­ mi padre y toda su fortuna acumulada durante años, grandes tesoros adquiridos legal e ilegalmente, habí­an desaparecido. Solo quedaba una cinta de video, que nos dejó asombrados y boquiabiertos, habí­a decidido enterrarse en una tumba junto con todos sus tesoros, así­ que si querí­amos nuestra herencia… ‘¡¡¡Tení­amos que ir a buscarla!!!!Vernon y yo no tení­amos el más mí­nimo interés en ir a buscar a mi padre y su herencia, pero Philip, ese era otro cantar, ansiaba el dinero que podrí­a aportarle la venta de aquellos tesoros. Lo que yo no sabí­a, y Sally me hizo ver, es que entre aquellos tesoros, habí­a un Códice maya entre aquellos tesoros, que podí­a revolucionar la industria farmacéutica. Así­ que, evidentemente, nosotros no éramos los únicos que querí­amos aquella pieza. Se convirtió en una carrera hacia Honduras y selva.¿Conseguirí­amos encontrar la tumba de mi padre? o, por…

ZONA CALIENTE, de Richard Preston.
Léeme / 8 Marzo 2006

¿Quién no ha oí­do hablar del Ébola o del Marburgo? ¿Estamos realmente informados del peligro real que corremos? ¿Son virus que han surgido repentinamente o una vez más un virus de laboratorio se ha escapado al control de las manos que lo crearon?Richard Preston, catedrático y escritor especializado en temas cientí­ficos, ha investigado a fondo la amenaza de los filovirus, reuniendo una serie de datos escalofriantes que saca a la luz por primera vez en este libro.Partimos de el continente Africano, a la sombra del Monte Elgón, frontera entre Uganda y Kenia. Monet, un francés viví­a allí­, y decidió un dí­a visitar la cueva de Kitum, en ella viví­a una comunidad de murciélagos numerosí­sima, además de ser visitada por cantidad de elefantes, como resultado el suelo estaba lleno de excrementos y suciedad de murciélago y elefantes, además de muchos otros animales. No se sabe bien que ocurrió entre ellos en la cueva. Lo único cierto que se sabe es que Monet comenzó con un dolor de cabeza a los siete dí­as, que anduvo deambulando en busca de un hospital con capacidad para atenderle. Llega al hospital de Nairobi y mientras está en la sala de espera tiene su “ataque”, el…