Una joven madre soltera descubre que su propia madre ha sido espía por cuenta del gobierno inglés durante la segunda guerra mundial. Y ella sin enterarse de nada. Diciendo esto no estoy destripando el argumento, que para la página 20 ya te has enterado.
Lo comento porque yo mismo no soporto que me cuenten de qué va un libro. De hecho sí que leo las contraportadas, pero en riguroso orden: primero la portada, después el libro en sí, y al final la contraportada. No vaya a ser que digan algo que tarda muchísimo en pasar y luego estás esperando a ver cuándo llega y… claro, te fastidia el puro placer de la lectura y de descubrir tú mismo las variaciones argumentales.
Por cierto que esto sucedía en el anterior libro que leí de este autor, Las nuevas Confesiones, donde en el exterior del libro te empezaban diciendo alegremente que (quien no quiera saberlo que no siga leyendo) el protagonista era un director de cine. Mentira. El protagonista era un tipo que contaba su vida, a lo largo de la cual, bien pasada la mitad de la novela, se hace director de cine.
He contado el inicio argumental de esta novela Sin Respiro porque nos da una idea de la habilidad del autor para manejar las situaciones y los tiempos: nada más empezar a leerlo, ya estás pasmado: ¿pero cómo puede ser que…? Y buscas cualquier momento para proseguir la lectura. Yo lo he devorado en dos días lluviosos (la literatura se lleva muy bien con el agua que cae del cielo).
Esta es una novela de espías. Los anglosajones (y derivados acomodaticios) le llaman thriller (de thrill, escalofrío), que significa novela de miedo, pero ésta no es una novela de miedo. No pasas miedo sino ansiedad por saber lo que va a suceder. Y es que está escrita con suma habilidad, no se dedica simplemente a dejar la mitad de la acción colgando al final de cada capítulo, ni mucho menos. Este es un escritor de gran categoría. Y muy sorprendente.
A William Boyd no se le suele incluir entre los primeros espadas de la novelística inglesa posmoderna (Martin Amis, Julian Barnes, Kazuo Ishiguro, Hanif Kureishi…) y pienso que se debe a que:
1. No parece tener un estilo propio, cuesta encontrar una relación lógica entre sus obras.
2. No se dedica a demostrarnos lo bien que escribe… en cada frase. Simplemente lo hace, sin alharacas, sin que te percates de ello.
3. Ha nacido en Ghana
Punto uno. En su novela Como nieve al sol nos contaba las vivencias de un tipo que vivía en el África Oriental justo al inicio de la primera guerra mundial. En Las nuevas confesiones nos hacía seguir las íntimas vicisitudes de un chaval normal (inseguro) que se enamora del libro homónimo de Rousseau. En esta de Sin Respiro es una mujer la que nos va descubriendo la historia oculta de su madre…. Mucha variedad de temas, siempre tratados con profundidad y elegancia.
Punto dos. Vayamos con unos ejemplos extraídos del libro:
Hablan de su hermano, recién fallecido.
- Sólo tenía veinticuatro años… ¿Veinticuatro?
Era como si la edad de Kolia resultara literalmente increíble, como si alguien le hubiera dicho: “Su hijo se ha desvanecido en el aireâ€, o: “A su hijo le crecieron alas y se fue volandoâ€.
Cuenta cómo su padre se está haciendo mayor.
Después cortó y quemó en una hoguera un ejemplar joven de tilo de treinta centímetros que había plantado un año antes. ¿Por qué, papá? No podía soportar la idea de que creciera, fue su sencilla y desconcertante respuesta.
Un policía mexicano se dispone a pegarle un tiro a la madre de la protagonista, a la espía que, por lo que sabemos, no tenía mayor experiencia en violencias. Ella intenta un último soborno.
- Te puedo conseguir otros diez mil -le ofreció-. Fácilmente. En una hora.
í‰l se rió entre dientes.
- Sal
Ella agarró el lápiz puntiagudo que tenía en el pelo y se lo clavó en el ojo izquierdo.
El lápiz entró sin resistencia, de forma suave e inmediata, casi los quince centímetros que medía.
Las chicas también se emborrachan.
Me apoyé en la barra, bebí a sorbos mi copa y eché un vistazo al pub lleno de humo. Me sentía bien; estaba en ese nivel de embriaguez –ese fulcro, ese quid, esa cumbre- en el que puedes decidir si avanzas o retrocedes. Las luces rojas de emergencia parpadeaban en el panel de control pero el avión no había comenzado todavía su ensordecedor descenso mortal en picado.
Un poco de realismo sucio siempre viene bien.
Entré en el lavabo y meé durante un buen rato, sintiendo un fuerte alivio. Me lavé las manos y me planté delante del espejo. Me miré directamente a los ojos durante unos segundos y me atusé un poco el pelo.
- Estás pedo, zorra estúpida –dije en voz alta, aunque bajito, entre dientes-. Vete a casa.
Se acaba la novela con todo resuelto, pero su madre anciana sigue vigilando los alrededores de la casa con unos prismáticos.
Un día alguien vendrá y nos llevará: no hace falta haber sido un espía, pensé, para sentirse así.
Punto tres. Ha nacido en Ghana pero vive entre Chelsea y su castillo en Bergerac (Francia), donde produce vinos exquisitos.






Blosgs libres de propaganda
Exlibris Museum
Microsiervos
El Recreo