No hay que dejar los libros en manos de los intelectuales

Los años de peregrinación del chico sin color / Harumi Murakami

2 Diciembre 2013

Con una prosa atractiva, frecuentes referencias a la música y al color, una estructura bella, reivindicando el valor del sueño, en el que la realidad es a menudo más real aún, si cabe, fatalista (todo está escrito), defensor del sinsentido de la vida, aunque al final parece que se abre a la esperanza, o, al menos, nos deja que nosotros nos abramos a ella. La esperanza siempre unida al amor. Cínica a veces, existencialista en casi en todos los momentos. Así es esta nueva novela de Murakami. Nunca dejamos de ser quienes fuimos y por eso la nostalgia de aquella primera cuadrilla de adolescentes en la que comulgábamos incluso en el silencio, o, mejor, en los silencios, porque no sabíamos cómo explicarnos, pero sabíamos que el otro nos entendía porque pasaba por lo mismo. Aunque, luego en determinados momentos, el silencio causara un dolor innecesario. En una nota bibliográfica al final de la novela se dice: “La ficción de Murakami es humorística y surreal, y al mismo tiempo refleja la soledad y el ansia de amor en un modo que conmueve a los lectores […] Dibuja un mundo de oscilaciones permanentes, entre lo real y lo onírico, entre el gozo y la obscuridad” Os dejo unas cuantas citas de la novela, porque yo no podría decirlo mejor: “Entonces tuvo la sensación de que aquella época que él suponía que se había quedado atrás se expandía a su alrededor, envolviéndolo. Aquel tiempo pretérito empezaba a mezclarse silenciosamente con el presente” “Tras la ausencia de Haida, Tsukuru comprendió lo mucho que su amigo significaba para él. Se dio cuenta de cuánto color había traído a su vida cotidiana. Recordó […]. Y fue descubriendo el vacío que Haida había dejado en muchos aspectos de su vida.” “Dentro de sí había algo que decepcionaba a los demás. “Tsukuro Tazaki, el chico sin color”, se dijo en voz alta. “Supongo que, simplemente, no tengo nada que ofrecer a nadie. Bien pensado, ni siquiera tengo nada que ofrecerme a mí mismo”” “También es posible que, a pesar de todo el tiempo que pasábamos juntos y de todo lo que nos contábamos, en realidad desconociéramos lo esencial de los demás”. “Francamente, el negocio crece a buen ritmo. Ya sé que la economía mundial atraviesa un mal momento y que el panorama es desalentador, pero los que tenían dinero siguen teniéndolo. Es curioso, ¿no te parece?” “De pronto, todas las cosas tenían un punto de irrealidad”. “Lo que ya de por sí estaba vacío se había vaciado aún más. ¿A quién podía quejarse? Todos se acercaban a él, comprobaban lo vacío que estaba e inmediatamente después se marchaban” “Pero ciertos sueños quizás sean más verídicos que la propia realidad” “Verás que, aunque creamos que tomamos decisiones equivocadas, o que adoptamos una actitud errónea, seguramente todo habría acabado como acabó. Habríamos llegado al mismo punto en que estamos”. “Esta vez quizás sí respire por última vez. Tsukuru Tazaki, el que no tiene color, palidecerá por completo y se retirará en silencio de este mundo. Posiblemente todo se convierta en nada y sólo quede un terrón de tierra duro y helado.” “Y le ofreceré todo lo que está a mi alcance, sea lo que sea. Para que no nos perdamos en lo más profundo del bosque y los enanos malvados no nos atrapen. “No todo desparece con el paso del tiempo”. Esas eran las palabras que tenía que haber pronunciado […]” Andrés López

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