El enigma de la calle Blancs-Manteaux / Jean François Parot

Novela policiaca ambientada en el París del siglo XVIII, escrita por un muy culto diplomático, actualmente retirado. Se trata de la primera entrega de una serie de 10 que protagoniza un tal Nicolas le Floch, comisario en el Châtelet. Me da la impresión, por lo que veo en la red, que tan solo las tres primeras están traducidas al castellano, pero pudiera estar equivocado.

La cultura y el buen gusto del señor Parot se reflejan principalmente en sus múltiples disquisiciones culinarias, un poco al estilo de Vázquez Montalbán o Donna Leon. También en las citas que encabezan cada capítulo. Como muestra, un botón nacarado:

Fare niente. Como un viajero a quien las necesidades de la naturaleza obligan a descansar a mitad del día, aunque le acucie el tiempo, el arcángel se detuvo entre el mundo destruido y el mundo reparado. MILTON.

Esta obra sigue todas los convencionalismos de la novela negra, con su inspector peculiar, sus asesinatos inexplicables, sus sospechosos, sus golpes de efecto… De hecho el final es totalmente poirotiano. Se lee con suma facilidad, se sigue la trama con agrado y se disfruta principalmente en todo lo referente a ambientación, (supongo que) muy lograda.

Es un libro redondo, que a todo escritor sin ambiciones le gustaría haber escrito. Incluso contiene algunas chispitas que brillan más allá de lo puramente narrativo:

Inmediata explicación de una metáfora:

La iglesia era ahora invadida por las tinieblas. El granito, como sucede en invierno, lloraba en el interior. Con el humo del incienso y de los cirios se mezclaba un vapor de agua exudada por los sombríos muros.

Psicología elemental:

En el mejor de los casos, los rostros eran espejos que reflejaban vuestras propias preguntas. Así, cualquier confianza, cualquier amistad y cualquier abandono topaban con el muro de hielo de las defensas adversarias. Cada cual estaba solo en el universo.

En suma, se trata de una muy correcta novela policiaca, magníficamente ambientada, bien planteada y resuelta, cuyo protagonista tiene la suficiente garra como para acabar enganchando. Un buen libro para llevarse a la playa (quien tenga la osadía de leer a pleno sol). A mí, como habrán ustedes intuido, no me ha emocionado.

Alberto Arzua

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