No hay que dejar los libros en manos de los intelectuales

El nombre del viento – Patick Rothfuss

12 Marzo 2012

Patrick es un recién llegado al mundo de la ficción fantástica y, como todos los recién llegados que se precien, lo hace pisando fuerte. Pisa muy fuerte en publicidad, marketing, merchandising y exageraciones varias donde se le compara con los más eminentes escritores del género. Y, lo siento, pero no. Ha pretendido seguir la estela de los exquisitos tochazos de Canción de Hielo y Fuego, yo creo que más que nada para forrarse a tanto la página. Y lo ha conseguido en términos monetarios, parece ser, porque en artísticos deja mucho que desear.

No es que sea malo del todo, no. El chico no escribe mal y tiene alguna que otra idea válida (pocas y poco originales) pero la narración en general peca de morosidad y de sosera. Quizá quien no haya leído mucho lo considere una obra maestra, pero mi experiencia me dice que quien no ha leído mucho se conforma con poco (está muy extendida la idea de que para leer un buen libro tienes que aburrirte), precisamente porque no puede comparar con obras verdaderamente excelentes (la anteriormente comentada, las de Jack Vance, Philip K. Dick, Sapkowski… y todos los magníficos que aún me quedan por descubrir, deo gratias).

En la segunda mitad del libro te aburres soberanamente y te planteas en serio si dejar de leer. La última escena, por cierto es totalmente fallida y absurda. Las repeticiones, tanto en situaciones como en ideas, son excesivas. Algunos personajes son tan planos como los de los cuentos de princesas sin princesas.

La única frase destacable que he encontrado es una curiosa reflexión acerca de la poesía:

Recuerda esto, hijo mío, aunque olvides todo lo demás: un poeta es un músico que no sabe cantar. Las palabras tienen que encontrar la mente de un hombre si pretenden llegar a su corazón, y la mente de algunos hombres es lamentablemente pequeña. La música llega al corazón por pequeña y acérrima que sea la mente de quien la escucha.

 

Y eso es todo. Me ha quedado la sensación de tiempo perdido. Muy corto tendré que estar de suministros como para que me lance a leer la segunda parte (dicen que habrá tres). Resumiendo, si te lo quieres pasar regular, léete esta novelota, pero si te lo quieres pasar bien, rebusca entre los cientos de recomendaciones fantásticas que encontrarás en este mismo blog.

Alberto Arzua

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Un comentario

  • Jordi 22 Marzo 2012en11:21 am

    Crítica breve pero muy acertada. Es un libro de lectura amena, pero cuando leía más de 50 páginas seguidas me daba la sensación de leer pura paja. Hacia la mitad se me tornó tan repetitivo que lo aparqué para leer a LeGuin. Al final tuve remordimientos y reemprendí su lectura hasta el final. Tal vez si en lugar de estirar la cuerda a miles de páginas se hubiera conformado con comprimirlo todo en un solo volumen habría quedado mucho mejor, sin perder ni un ápice de “profundidad”

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