El policía descalzo de la Plaza San Martín – Ernesto Mallo

Podría estar ahora saludando el nacimiento de un nuevo ¿comisario?. Pero, en vez de empezar por su primer caso he empezado a leer por el segundo. Muchas veces he dicho que, cuando se trata de una serie, la segunda entrega suele ser mejor que la primera. No se si éste será el caso.
Hablo del comisario Lascano, personaje creado por Ernesto Mallo, escritor argentino que ya ganó un premio en Gijón (2007) con la primera novela de esta serie.
La novela me ha parecido que tiene un buen planteamiento; sus dos primeros tercios me han parecido interesantes, atractivos, con una forma de acercarse al meollo de la cuestión distinta e imaginativa.
Se trata de una novela “radial”: distintas acciones a modo de radios de una rueda van confluyendo hacia el centro a medida que se desarrollan. Conviene leerla rápido, para no despistarse entre el pequeño laberinto de las acciones diferentes.
Pero el último tercio me ha decepcionado mucho. El desenlace no me ha gustado nada. Es como si el autor se hubiera encontrado con demasiados cordones para anudar y el lazo final le ha resultado un churro (digno, además, del peor Holliwood.
La novela se titula “El policía descalzo de la Plaza San Martín” y os aseguro que a mí se me ocurrirían un montón de títulos más apropiados.
Si os metéis con ella contad con dificultades de lectura provenientes de la utilización de un argot desconocido por nosotros, porque es argentino.
Os dejo unos textitos:

Lascano ha entrado en una sucursal bancaria.
“Por todos lados hay afiches que muestran a hombres y mujeres jóvenes, sonrientes y prósperos, ofreciendo “paquetes” de nombres rimbombantes que incluyen: cuentas, tarjetas de crédito, “préstamos para la vida que usted se merece”. Todo cuidadosamente ideado para “empaquetar” al cliente precisamente. Es tan obvia la trampa tendida que acá tendría que ir preso hasta el tipo que diseñó el afiche.”


Un amigo de Lascano ha escapado a Sao Paulo.
“Este lugar es la vida, mientras que Buenos Aires está para él y para muchos otros, impregnada, contagiada por el horror y la muerte […] En sus empedrados aún deben de resonar los gritos de los torturados, de los acribillados, de los jóvenes arrojados al mar desde los aviones, y el llanto de padres ,madres, amigos, amantes para siempre extrañados. Volver, ¿a encontrarse con qué?, ¿con quién? Los asesinos aún están sueltos y gozando de buena salud. Cuando piensa en su ciudad, se le antoja que es un lugar en el que se ha hecho de noche para siempre y le parece una broma cruel que se llame Buenos Aires”


Más adelante, la madre de quien fue su amante dice:
“Usted no se puede imaginar lo que es vivir día tras día, noche tras noche, sabiendo que los mismos monstruos que torturaron, mataron y desaparecieron a su madre sean quienes viven con mi nieto, le den de comer, lo eduquen,… No hay nada que un ser humano haya hecho para merecer esto. El pensamiento me subleva, Lascano, y me hace desear causarles el mismo sufrimiento, pero al mismo tiempo creo no merecerme tampoco terminar pareciéndome a ellos.”


Título: El policía descalzo de la Plaza San Martín
Subtítulo: El segundo caso del comisario Lascano
Autor: Ernesto Mallo
Colección: Nuevos Tiempos. 208.
ISBN: 978-84-9841-612-1
Edición: 1ª, 2011
Encuadernación: Rústica con solapas (Disponible en Libro electrónico)
Páginas: 220

SINOPSIS

Recuperado de sus heridas, Lascano decide ponerse en acción y salir en busca del peligroso general Giribaldi con el fin de recuperar la pista de Eva, la misteriosa mujer de la que está enamorado. Asesinos, ladrones, policías y militares se dan prisa en redefinir sus roles en esta etapa de la transición argentina que pasa de la dictadura a la democracia. Lascano acepta un trabajo que le dará el dinero necesario para iniciar esta búsqueda de Giribaldi: ha de encontrar al Topo Miranda, un delincuente que robó dinero negro de un banco. Lascano tendrá también que vérselas con policías involucrados en el negocio de la droga, así como con el propio Giribaldi, y terminará estableciendo una relación íntima con el ladrón al que persigue.
Andrés López

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