La tierra moribunda – Jack Vance

Dice el diccionario de la RAE que “Imaginación” es una imagen formada por la fantasía. También dice que es la facilidad para formar nuevas ideas… Juntando estas dos acepciones podríamos definir la imaginación como la facilidad para formar imágenes formadas por la fantasía. ¿Demasiada forma? No se lo pueden ni imaginar.

Jack Vance es un imaginativo. Se le ocurren cosas como a otros nos ocurren cosas. ¿Alguna vez han experimentado esa típica sensación de arrobo, envidia y placer ante la lectura de una determinada invención fantástica ¿Sí? Pues Jack Vance se dedica en sus libros a parir (formar) ideas de esas por docenas. Por docenas.

Esta Tierra moribunda, serie de cuatro libros, entra dentro de lo que se suele llamar literatura fantástica. Eso significa que pasan cosas raras. Imaginen ustedes una cosa rara, no sé, por ejemplo que la gente anda cabeza abajo, a saltitos craneales, y que habla por los dedos. Pues bien, seguro que a Vance no solamente ya se le había ocurrido, sino que le ha dado siete vueltas y media y después le ha puesto un lacito azul.

Así es el estilo de este escritor. Sorprendente.

Por lo demás sus libros no son novelas al estilo clásico sino una sucesión de episodios con más o menos ilación entre ellos. Una de las constantes es la figura del listillo o aprovechado, al estilo de los pícaros clásicos, que va por ahí practicando sus juegos de manos, dejándose bastantes cadáveres por el camino… y algunos pelos. La figura de un tal Cugel en esta serie es impagable. Merece pasar a la historia de la literatura, sin ninguna duda.

También hay humor socarrón y mucho gusto por las palabras raras o inventadas, una constante en este tipo de obras.

Expulgaremos algunas citas, si no de las más ocurrentes (de esas está todo plagado, pero ocuparían demasiado espacio), sí algunas bastante divertidas.

Palabros.

Conocía la ciencia de todas las eras, los credos del fuego y de la luz, de la gravedad y la contragravedad, el conocimiento de la numeración superfísica, el metatasmo, la corolopsis.

Nuevo método de conocimiento práctico.

Lo sé todo… Los secretos del rojo y los secretos del negro, los conjuros perdidos del gran Motholam, las costumbres de los peces y la voz de los pájaros.
– ¿Y dónde has aprendido todas esas cosas?
– Por pura inducción –explicó el augur- Me retiro a mi cabaña, me encierro en ella sin ni siquiera un atisbo de luz, y, así, enclaustrado, resuelvo las profundidades del mundo.

Cugel se sorprende cuando hay que sorprenderse.

¡Demasiado lentos! Los operarios trabajan como si estuvieran medio drogados, o demuestran una estupidez más allá de lo esperado. Ayer mismo, Dadio Fessadil, aquel tres anas que lleva pañuelo verde de allá –señaló-, usó una barra refrigeradora de galga diecinueve para acanalar la moldura de una pequeña cuadrifolia invertida. Cugel agitó sorprendido la cabeza, como si nunca hubiera oído un error tan craso.

Explicaciones necesarias.

Puesto que lo igual atrae a lo igual, las variables e interconexiones crean una suprapululación en todas las áreas, cualidades e intervalos que se convierten en una espiral cristorroide excitando finalmente la ponenciación de una calda proubietal.

Las religiones dan mucho juego.

A Lodermulch le habían preguntado su opinión sobre los denominados Evangelios Funambulescos, cuyos partidarios, negándose a apoyar los pies en el suelo, iban a sus trabajos en la cuerda floja.

Limpiando gusanos gigantes. ¿Qué será eso del flujo retenido?

Los timpes, las garrapatas de las aletas, la gangue y los pustes eran sus más odiados enemigos; la oclusión de la elote era un problema importante, que requería el uso subacuático del escarlador, el desatascador y el purgador en una posición que, cuando la obstrucción era eliminada, lanzaba sobre ti toda la fuerza del flujo retenido.

Palabr(erí)a de Cugel.

– ¡Cugel, vas a llegar lejos en este negocio! ¡Esas son magníficas innovaciones”
– Estoy pensando en otras aún mejores –dijo Cugel- Debemos ponernos por delante de la demanda, aunque solo sea para maximizar nuestros beneficios.
– Sin duda, pero ¿cómo?
– Dedicaré toda mi atención al asunto
– Excelente! El problema deja de serlo cuando es resuelto.

Asertividad cugeliana.

… pero se niegan a encalarse el pelo, y son indolentes en su observancia religiosa. Por ejemplo, rinden obediencia al divino Wiulio con la mano derecha no en las nalgas, sino en el abdomen, lo cual consideramos una práctica poco ortodoxa. ¿Qué opinas tú de eso?
– El rito debe realizarse como tú lo describes –dijo rápidamente Cugel-. Cualquier otro método carece de peso.
Erwig volvió a llenar el vaso de Cugel.

Examinando el capítulo cuarto del Manual de Magia Práctica de Killiclaw encontramos:

Malepsia Física de Xarfaggio. Digitalia Secuestrante de Arnhout, Bondad Multiplicada por Doce de Lutar Brassnose. Conjuro de Enquistamiento Remoto. Froust a la Antigua de Tinkler. Brida de Largos Nervios de Clambard. Postergación Verde y Púrpura de la Alegría. Triunfos de la Aflicción de Panguire. Prurito Descorazonador de Lugwiler. Intensificaicón Nasal de Khulip. Penetración del Acorde Incorrecto de Radl.

Acabemos con unas instrucciones para el mayordomo

Cuida que el Tanque Cinco conserve su turbiedad. Si quieres, puedes destilar el contenido del alambique grande azul a una redoma estanca. Utiliza poco calor y evita respirar los vapores: provocarían un sarpullido en tu rostro.
– Muy bien, señor. ¿Y el fantaseador?
– No le prestes atención. No te acerques a la jaula. Recuerda, su charla sobre vírgenes y riqueza es ilusoria: dudo que sepa siquiera el significado de ambas cosas.

Alberto Arzua

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1 respuesta a La tierra moribunda – Jack Vance

  1. El botones dijo:

    Que no se asuste el personal con tanto palabro raro, estos libros son una gozada y un cachondeo.

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