Juegos sagrados / Vikram Chandra

No voy a demorarme mucho en comentar esta novela porque simplemente me ha encantado. Es el libro de ficción que más he disfrutado en todo este año, y no me recato en admitir que no conocía al escritor. Este es otro ejemplo de la excelencia de las bibliotecas públicas. Aparecí por allí, vi un libro muy gordo de un autor indio, me lo llevé y… acerté. ¡Vivan las bibliotecas públicas y la madre que las parió!

Este novelón de 1000 páginas sucede en el Bombay de la actualidad y formalmente tiene el aspecto de una novela de detectives, pero enseguida te percatas de que esa definición le queda corta. El personaje principal es un policía muy natural y creíble. El villano, que siempre habla en primera persona y llena más páginas que el poli, es un gangster todavía más creíble. Otros personajes, todos ellos de una credibilidad pasmosa, son putas, madames, rateros, gurús, espías, más policías, más gángsters…

Las historias se enredan entre sí sin que te pierdas nunca, vuelven hacia atrás y hacia delante, se derivan en disquisiciones, aspectos casi marginados que te encanta recuperar, sorprendentes explicaciones de personajes secundarios, apariciones estelares, sorpresas… Resumiendo, que el guión es fabuloso, te atrapa y no te suelta hasta el final.

La escritura es sencilla, nítida. Se lee sin ningún esfuerzo, se avanza entre las páginas como a ritmo de zarzuela, alegremente, disfrutando de los comentarios de los personajes, de su entorno, de sus religiones, de su dependencia mental del abracadabrante cine indio (Bollywood), de su peculiar moral, de sus valores y estilo de vida. Con decir que esta es la novela que más me ha acercado al (incomprensible para el occidental) alma india de todas las que he leído (y que me perdone Pasaje a la India)…

Ya sé que es una tontería poner un trozo de un libro tan redondo y completo, porque nunca será representativo, pero así y todo ahí va:

Pero la pregunta regresaba de nuevo: ¿quién era el gurú de Gaitonde? Sartaj no tenía ni idea. Había gurús en cada esquina, en cada zona. Había gurús musulmanes y gurús védicos, y gurús que habían nacido en Hawai de padres japoneses, y gurús que negaban la existencia de Dios. Había gurús que vendían polvos de hierbas, y otros que curaban el cáncer haciendo que los pacientes tragasen peces mágicos de colores. Gaitonde podría haber sentido devoción por cualquiera de ellos. Quizá tenía un gurú que no era un gurú para otros, quizá era el chela de un gurú privado. Sartaj había conocido a un ejecutivo de productos farmaceúticos en Chemur que solo se alimentaba con fruta, que no aceptaba discípulos que no fueran sus hijos e hijas y amigos cercanos, que no aceptaba regalos, del que se decía que brillaba con resplandor dorado en Guru Purnima. El gurú secreto de Gaitonde podría ser un gurú desconocido. La gente encontraba conexiones espirituales en lugares extraños e inesperados, hallaba socorro y consuelo en agricultores y empleados de correos. Había agentes de policía que predecían el futuro y practicaban tantra con la mano izquierda. ¿Dónde buscar al gurú de Gaitonde? Sartaj no tenía ni idea.

Sartaj es el policía. Gaitonde, el gángster. Al final del libro hay un glosario absolutamente completo donde consultar las palabras y expresiones indias, de las que hay muchísimas. Aunque a veces te puedes imaginar lo que dice. Así por ejemplo, en la siguiente frase:

Correcto, saab, pero el gran khwab al final le dio por el gaand.

sabiendo que gaand = culo…

Buena noticia: esta estupenda novela se puede conseguir en edición barata por menos de 12 euros.
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Alberto Arzua

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Una Respuesta a Juegos sagrados / Vikram Chandra

  1. Anónimo dijo:

    12 euros, que maravilla

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