Nocturnos / Kazuo Ishiguro

Kazuo Ishiguro es uno de los mejores escritores británicos de la actualidad. Y no lo digo porque el Times lo haya incluido en su lista de “los 50 mejores escritores británicos desde 1945” (véase la Wikipedia), no, sino porque todas las novelas que he leído de este hombre siempre tienen algo que te deja con buen sabor de boca. Como dijo aquél, la buena literatura es la que te hace tilín. O algo parecido, no me acuerdo bien. Tampoco recuerdo quién fue aquél que lo dijo. Y seguro que lo expresó de un modo más fino, quizás relacionado con alguna víscera… llegar al corazón… o algo parecido. En fin, que estoy convencido de que el tal aquél es un pedazo de cursi.

A lo que íbamos, Ishiguro acaba de publicar un libro de cuentos, Nocturnos, que se subtitula Cinco historias de música y crepúsculo. Sus anteriores novelas, todas recomendables, son: Pálida luz en las colinas, Un artista del mundo flotante, Los restos del día y Los inconsolables. Ha escrito alguna más, pero no me las he leído, para qué engañar. Con estas cuatro ya me he hecho bastante idea. Son todas tristes y desesperanzadas pero muy sabrosas. Es un escritor muy hábil para describir ciertos aspectos del ser humano.

El truco que utiliza se basa en narrar en primera persona, lo que facilita la identificación con el protagonista. Una vez que sientes pena de ti mismo, como les suele pasar a los personajes, Ishiguro deja que la vida les vaya resbalando a izquierda y derecha. Tú sólo tienes que mirar. Pasan bastante pocas cosas, pero no importa puesto que te tiene bien agarradito con la manera de ser de ese tipo medio tontín con el que te identificas. Por lo menos, yo, que tengo menos luces que el crepúsculo del subtítulo. En fin, lo de la autoestima ya me lo miraré otro día. Aunque creo que bastará con dejar pasar algún tiempo para que vaya cediendo el malévolo influjo de Ishiguro en el cándido lector.

Por cierto, hablando de estos cuentos que acabo de leer, me gustaría comentar que el segundo de ellos, el titulado “Come Rain or Come Shine” (que no sé por qué no lo habrán traducido, ya que “come” significa “venir” o “ven”, mientras que “rain” y “shine” significan respectivamente “lluvia” y “brillo”, con lo cual la cosa podría expresarse libremente como “ven triste o ven alegre”… vamos, digo yo, que de inglés, casi ni papa) es una bomba. Repito, el segundo cuento es una bomba. Estupendo, magnífico, apabullante. Sobre todo apabullante. Arrasa con todo. Una verdadera joyita. Te deja hecho unos zorros, créanme (aunque supongo que ya lo habrán notado).

Las otras cuatro historias se dejan leer con agrado. No está mal para un primer libro de cuentos.

Alberto Arzua

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