El museo del perro / Jonathan Carroll

He aquí un libro raro de un autor raro. Es de esos que a ratos te encanta y a ratos te disgusta profundamente. No mentiré diciendo que conocía al escritor. En la Wiki te cuentan que forma parte de la secta de la Ciencia Cristiana y que sus obras se podrían encuadrar dentro del realismo mágico. Bueno. Hay páginas en Internet que lo tratan como a una especie de Dios. De hecho en esta novela Dios aparece con cierta frecuencia bajo diversas formas, siendo la más creíble de todas ellas un perro pachón. Pues vale.

El que sucedan cosas inverosímiles como el que un coche disminuya de tamaño hasta hacerse comestible, el que un edificio aparezca y desaparezca, o incluso el que varios personajes se presenten como ángeles guardianes no es precisamente lo que me molesta del relato. Por mí como si surgen elefantes rosas haciendo carreras en pleno vuelo. Mientras la narración sea fluida e internamente coherente, lo que suceda me la trae al pairo. De hecho me encanta que me engañen, me sorprendan y me hagan trampas, todo sea por la alegría de vivir… y de leer. Pero es que de vez en cuando en esta novela se demoran en expresar ideas más o menos esotéricas de un modo tal que te parece estar asistiendo a la lectura de una especie de Biblia moderna. Y no pega nada. Se dicen tontadas supuestamente profundas sin venir a cuento. En esos momentos es cuando cerraría el libro y lo lanzaría por la ventana de no ser porque le podría alcanzar a algún inadvertido paseante.

Sin embargo durante la mayor parte de la novela su lectura te sorprende en el sentido opuesto ya que resulta de una originalidad muy refrescante. Hay mucho sentido del humor, muchas frases frescas, mucha auténtica literatura. Capturemos al azar algunos fragmentos.

A los ocho años uno se toma con suma seriedad lo que le debe al mundo: la civilización empieza en tu cuarto y se expande a partir de ahí.

(…)

–    ¿Se va a morir usted?
–    Sí
–    Qué raro. ¿Cómo se siente uno?

El flash que tenía en la mano se disparó. Consiguió que todos diéramos un respingo.

–    Así

(…)

Cuando recorro un país de habla no inglesa, oír mi lengua de repente es un regalo y al mismo tiempo un insulto tras tanta estática verbal. ¡Bendito sea Dios! Un insulto porque, cuando te pones a escuchar, resulta mortificador  oír lo que dice la gente en tu idioma. Todo son quejas, todo son comparaciones.

(…)

Mi mejor amigo cuando yo tenía diez años era un mierdecilla mezquino llamado Donald Pobliner sin sentido del humor que ya por aquel entonces tenía la irritante costumbre de hacer declaraciones en su mayoría estúpidas y siempre irrefutables, por lo que a él respectaba, siendo “el ketchup produce cáncer” una de las más memorables.

(…)

Escucha, en el Renacimiento, la gente estaba tan acojonada por las montañas que cuando las cruzaban en diligencia llegaban a vendarse los ojos para no enloquecer a causa de su peligroso poder. La gente creía realmente en esas cosas. A eso me refiero. ¿Dónde están ahora esas sensaciones, Morton? Estoy seguro de que lo único que nos hará perder la cordura ahora será el precio de las habitaciones en el hotel o el de las bebidas en el bar.

Resumiendo, que Jonathan Carroll es un escritor que merece la pena conocer aunque de vez en cuando se le vaya un poco la olla. Vamos, como a todo el mundo. Si me encuentro por ahí con alguna otra obra suya (esta formaba parte de un lote de tres libros a cinco euros) prometo leerla y comunicarles mis impresiones. A ver si la cosa mejora, empeora, o todo lo contrario.

Alberto Arzua

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1 respuesta a El museo del perro / Jonathan Carroll

  1. juan dijo:

    Lo acabo de terminar ahora mismo y mis sensaciones son exáctamente las mismas que las tuyas, mucha ñoñería cristiana pero garandes momentos literarios. Me asombra (y me da envidia) que lo consiguieras a 5 euros, yo lo compré en un lote de 3 a 10 euros

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