El poder de las tinieblas / John Connolly

     De vez en cuando viene bien aventurarse en terrenos inexplorados, sobre todo si lo haces desde la butaquita de tu casa o incluso entre las rojitas durezas del metro. Me refiero a atreverse con escritores de los que no sabes nada y te lanzas a ver lo que pasa. Y eso es lo que he hecho con este John Connolly, de cuya superfama no tenía noticias, ya que uno no puede estar en todo. Resultado, que casi me despeño.

 

    
     Me atrajo el que fuera un clásico (o como se dice hoy en día, mítico) de la novela negra moderna y, sobre todo, el que su protagonista se llame Charlie Parker, alias Bird, en directa referencia al magnífico y homónimo saxofonista de jazz de los años 40 y 50. Supongo que Connolly (nacido en 1968) se habrá inspirado en la película Bird (1988), de Clint Eastwood, a su vez basada en el extraordinario relato de Julio Cortázar “El perseguidor” (1959), que recomiendo a ustedes con todas mis almas porque es un prodigio de cuento. Vamos, que me dio buen flato el tal autor con este guiño. Pero uno no debería dejarse llevar por el corazón…
    
     Porque te agarran de las pelonas y no te sueltan. Abreviando, que en la novela esta me he encontrado salpicado por una sucesión de torturas, violaciones y brutalidades varias, a poder ser con niños y mujeres, que me han dejado con las ganas de abandonar el libro dos o tres veces. Y es que a uno le gusta leer acerca de la condición humana, e incluso es capaz de aguantar narraciones de aberrantes comportamientos estalinistas, nazis, polpotianos, prochinos o lo que sea, siempre en pos del conocimiento de lo que es nuestra especie, para bien y para mal, pero lo que está fuera de mi alcance, de mi interés y de mi estómago son las gratuitas y detalladas carnicerías perpetradas por ficticios asesinos en serie. No solamente no me gustan sino que me sientan mal. Y, como creo haber explicado alguna otra vez, las emociones fuertes negativas (miedo, asco, repulsión, pavor…) no me motivan. ¿Por qué? Es simple: el miedo me da miedo, el asco me da asco. Y no me gusta sentirme mal. Debo de ser raro.
    
     Pues desde esa rareza personal mía comento que el tipo éste escribe correctamente, que los personajes están bien diseñados, que la trama se sigue con facilidad (a pesar de los infinitos nombres y situaciones a memorizar) y se desarrolla con lógica y habilidad, que me molestan un poco sus ocasionales toques fantásticos tipo Stephen King (apariciones espectrales que se confunden con la realidad), y que me lo he leído hasta el final con un par de pelonas (las mismas de antes). Supongo que queda claro que si ustedes disfrutan (o simplemente no sufren) con las descripciones de torturas, éste puede ser un libro con el que se lo pasen bien porque tiene la suficiente calidad, agilidad e interés como para poder decir que estamos ante una buena novela negra.
    
     Lo que más me ha gustado de todo han sido las personalidades de los compañeros del prota (dos asesinos y ladrones, homosexuales negros, que, al parecer, han protagonizado alguna otra novela) y las típicas  frases rotundas y ocurrentes que no pueden faltar en toda novela negra. Acabo con algunas de ellas para dejar buen sabor de boca:
    
     Hojeé el Village Voice y averigüé las últimas opiniones de Dan Savage sobre el sexo con huevos o los juegos urinarios. Esa semana Dan hablaba con un tipo que afirmaba no ser homosexual; sencillamente le gustaba el sexo con hombres. Al parecer, Dan Savage no entendía la diferencia. La verdad es que yo tampoco.
     (…)
     -Procure que no vuelva a verlo –advertí
     Asintió para sí.
     -Ah, no me verá –repuso, y esta vez la amenaza era explícita.
     (…)
     Supuse que el árbol genealógico de Hamill no tenía muchas ramas. Era un facineroso raquítico, cincuenta y cinco kilos de resentimiento, de ira reprimida y mentalidad retrógrada, la clase de individuo que no le hacía un favor a nadie si podía evitarlo. Hamill ocupaba una posición muy baja en la cadena alimenticia: donde él habitaba, se lo comían todo crudo.
     (…)
     Un par de ancianos tomaban café y charlaban en un reservado y cuatro jóvenes intentaban parecer modernos y vagamente amenazadores sin que se les reventaran los granos cuando hacían muecas de desdén.
     (…)
     -No lo sé –mentí una vez más. La conversación cojeaba tanto que si hubiese sido un caballo ya le habría pegado un tiro.

    
     Ah, y también tiene alguna cita curiosa:
    
     “Porque si de algo tengo miedo, me acaece, y me sucede lo que temo” (Job)
    
     Editorial: Tusquets
     Págs: 402
     Precio: 9,95 euros
     ISBN: 9788483102848

Alberto Arzua

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1 respuesta a El poder de las tinieblas / John Connolly

  1. Leiaa dijo:

    Es un placer leerte Alberto. Muchas gracias 🙂

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