No hay que dejar los libros en manos de los intelectuales

Ocnos / Luí­s Cernuda

29 Marzo 2009

 Ocnos, título principal de la obra de Cernuda, es un poema en prosa que constituye la autobiografía poética de uno de los poetas más influyentes y sensibles de la generación de 27.ocnos

 
La presente edición de Ocnos reproduce la primera que de este libro realizara Cernuda, durante su estancia en Glasgow (desde 1939 a 1942), y que fue publicada en español en Londres por The Dolphin del editor J. L. Gili. Contiene los treinta y un primeros poemas en prosa que formaron Ocnos y en la secuencia que entonces les dio el poeta. Sin embargo, para la fijación de cada texto —sobre todo en lo que se refiere a puntuación— se han seguido las ediciones posteriores.
 
Compuesta en tipos bodoni. Impresa en papel verjurado Ingres de Fabiano. Cubiertas de cartulina de la misma fábrica, impresa a dos tintas y encuadernada en cartoné forrado con papel de hilo y etiqueta pegada.
 
TURNER
ISBN: 978-84-7506-838-1
Idiomas: Español e inglés
Páginas: 136
Encuadernación: Cartoné con sobrecubierta e impreso en papel Ingres de Fabiano
Dimensiones: 17 x 24
Precio aprox: 50 €
 
cernuda
Luis Cernuda, Sevilla, 1902 – México, 1963. Destacado poeta español, miembro de la llamada Generación del 27 y crítico literario. Empezó a estudiar Derecho en la Universidad de Sevilla en 1919, siendo uno de sus profesores Pedro Salinas, quien lo ayudó con sus primeras publicaciones.
 
Se muda a Madrid en 1929. Allí trabaja en la librería de León Sánchez Cuesta. Tras la proclamación de la II República colabora en los movimientos que buscan lograr una España más tolerante, culta y liberal. El mismo año que estalla la Guerra Civil publica la primera edición de su obra poética completa hasta entonces, bajo el título de La realidad y el deseo.
En 1938, parte al Reino Unido, donde trabaja de lector de español en la Universidad de Glasgow, la Universidad de Cambridge y el Instituto Español de Londres. En 1947 inicia su exilio norteamericano, donde enseña literatura. Muere el 5 de noviembre en la Ciudad de México y es enterrado pocos días después en la sección española del Panteón Jardín.
 

Atardecer.-

En los largos atardeceres del verano, subíamos a la azotea. Sobre los ladrillos cubiertos de verdín,entre las barandas y paredones escalados, allá en un rincón, estaba el jazminero, con sus ramas oscuras cubiertas de menudas corolas blancas, junto a la enredadera que a esa hora abría sus campanillas azules.
  El sol poniente encendía apenas con toques de oro y carmín los bordes de unos frágiles nubes blancas que descansaban sobre el horizontede los tejados. Caprichoso, con formas irregulares, se perfilaba el panorama de arcos, galerías y terrazas: blanco laberinto manchado aquí o allá de colores puros, y donde a veces una cuerda de ropa tendida flotaba henchida por el aire con una insinuación marina.
  Poco a poco la copa del cielo se iba llenando de un azul oscuro. por el que nadaban, tal copos de nieve, las estrellas. De codos en la barandilla. era grato sentir la caricia de la brisa. Y el perfume de la dama de noche, que comenzaba a despertar su denso aroma nocturno, llegaba turbador, como el deseo que emana de un cuerpo joven, próximo en la tiniebla estival.

Luis Cernuda en “Ocnos”

 

Leiaa

 
 

 

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2 comentarios

  • Anónimo 16 Diciembre 2012en8:17 pm

    ME GUSTARIA QUE VINIERA ALGO MAS, PERO ME HA AYUDADO MUCHO

  • anonimo 22 Mayo 2013en7:34 pm

    Viene un poco incompleto la verdad

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