El caso Jane Eyre / Jasper Fforde

 (Y otras novelas protagonizadas por Thursday Next)


Hola, querido lector, me llamo Thursday Next y soy una especie de policía literaria en un mundo de ficción en el que, según dicen los críticos, «En el mundo de Thursday Next no hay hooligans del fútbol, sino de la literatura».  Mis novelas transcurren, pues, en un universo más o menos como el del lector, pero donde la gente da una tremenda importancia a la literatura.  En mi oficio nos dedicamos a perseguir a mafiosos que intentan vender falsas novelas originales de Dickens, a lidiar con grupos extremistas de partidarios de Marlowe, a quien consideran el real autor de las comedias del falsario Shakespeare, unos terroristas que ponen bombas en sus reposiciones teatrales.  También me dedico a impedir que empresas criminales intenten cambiar textos de grandes obras literarias para acomodarlos a sus intereses.  De hecho, en esta novela de «El caso Jane Eyre», me dedico a buscar a la propia Jane, que ha sido secuestrada, antes de que se arruinen todos los libros que hablan sobre ella y se pierda…

-Vaya sarta de tonterías, espero que los lectores de la cosa esta, que no sé muy bien qué es, no crean una palabra.

-…se pierda… ¡coño! ¿Quién se ha puesto a escribir aquí? Oiga ¿quién es usted?

-Pues quién voy a ser, merluzo, Thursday Next ¿no hablabas de mí? aunque incoherente y torpemente.

-Pero… no me entero, o sea ¿es usted real y se puede meter en lo que escriben otros?

-Tú no te enteras, eh, listillo, cómo se nota que sólo eres el botones ¿no tienen en este blog un escritor que tienen que recurrir al que trae los cafés y acerca las sillas?

-Es que somos un blog pobre, ya ve que pone que es «sin propaganda», no podemos permitirnos el lujo de contratar escritores de verdad, tenemos que apañarnos con los voluntarios.

-¡Cómo que no hay escritores de verdad!  -intervino Alberto Arzua–  ¿Y yo qué soy pues?

-Hosti ¿y este de dónde sale?

-Está en un artículo de ahí de más abajo.

-Si señora, encantado de conocerla -dijo Alberto- Hacéis un ruido del demonio con esos gritos, y andaba yo en un artículo sobre el «Armadillo» de William Boyd, y hasta he tenido que volver a colocar la foto en su sitio, que se había caído.

-No será para tanto, oye, mira, es que estaba yo aquí escribiendo sobre la novela esta de Jasper Fforde y ha aparecido de repente su protagonista, esta señora de aquí, embarazada, por cierto, que se llama Thursday Next.

-Encantado -saludó caballeroso Alberto- Es un placer, no la conozco, pero prometo aficionarme a su serie de novelas si sale usted en ellas, sobre todo si sale el momento de la concepción, o sea, si tienen sexo y persecuciones y violencia.

-Oiga, botones ¿es necesario que esté aquí este indivíduo rijoso mirándome como si no hubiera visto en su vida hoja verde?

-Venga, Alberto, a tus artículos, anda, y déjame aquí con la señora, que tú no pintas nada en este artículo ¡si ni siquiera has leído la novela!

Y Alberto Arzua se desvaneció con un plop como de pompa de jabón.

-Está bien esto de usar los recursos literarios para deshacerse de la gente incómoda, eh.  Además, en confianza, ahora que no nos lee… de escritor nada, eh, cuentista y pare usted de contar.

-Ya me parecía a mí que ese señor no era trigo limpio -dijo Leiaa asomando la cabecita tímidamente- A mí no me saluda nunca, y mira que hay artículos míos encima y debajo de los suyos, eh, pues nada, ni un hola.

-Oye, lo siento, pero esto era una conversación privada.

-Bueno, si molesto me voy -dijo nuevamente Leiaa-

-No, mujer, si no es que molestes, es que se trata de un artículo privado, aquí entre Thursday Next y yo, luego lo lees, eh.

-Ah, vale, pues luego os leo -se despidió Leiaa-.

-Es un encanto esta chica, eh, no como usted, botones, ella va a lo suyo y no molesta a las protagonistas de ninguna novela,como hace usted.

-Lo siento, no quería molestarla, sólo explicar al lector que usted vive en un mundo donde todo lo literario cobra una improtancia inusitada, y que sus novelas están llenas de guiños al amante de la lectura, y llenas de grandes personajes literarios, de villanos de relumbrón, de héroes que han movido nuestra imaginación desde niños, de gentiles princesas y damas románticas…  ¡¡Qué es esto, me está censurandoá?

-¿Censurar? No, señor mío, yo no censuro, es simple policía, que, si consulta usted el diccionario le dirá que significa

3. f. Limpieza, aseo.

4. f. desus. Cortesía, buena crianza y urbanidad en el trato y costumbres.

 cosa que, por lo visto, usted desconoce.  He leído alguno de sus artículos aquí y sepa que le estoy haciendo una inspección, porque me temo que maltrata usted a los protagonistas de algunas grandes novelas.

-¿Que yo maltrato a personajes de novela? ¡Lo que me faltaba por leer!

-Sí señor, sí, qué me dice usted de cómo hace expresarse, por ejemplo, a «el Gafas», de «Han matado a un hombre, han roto un paisaje«, o a Jeeves y Wooster, los de Wodehouse… ¡por favor! qué torpeza la suya querer hacer pasar por los originales a unos remedos tan burdos como los que usted se ha sacado de la manga.  Sepa, señor mío, que eso constituye un delito de suplantación de personalidad literaria, y es muy posible que deba detenerlo y conducirlo ante un juez.

-Glups… ¿ante un juez yo? ¿Pero tan tan mal hago la reseñas de los libros?

-Juzgue usted mismo ¿cree que alguien va a querer leer mis libros tras haberse leído esta mierda de artículo?  No hace usted más que darme trabajo, con la de quehaceres que tengo (1)

¡Pero si es que apenas empecé se metió usted por medio y ya no me dejó seguir -intenté explicar mientras ella me tapaba la boca- ¡Esto es brutalidad policial! ¡Ay, me hace daño!  Le pondré una denuncia y ya verá, ya… Uuuuuh…

-Ulule, ulule… pero qué asco me dan estos escritorzuelos que se creen algo sólo porque tienen un blog. ¡Venga ¡Te vas a enterar tú, chorizo.

-Oiga, mire, yo… creo que  todo se ha debido a un malentendido, deje que me explique…

-¡A callar! ¡Las manos a la espalda! Queda usted detenido por un delito de lesa literatura, cualquier cosa que diga podrá ser utilizada en su contra, si no tiene abogado se le designará uno de oficio ¿Has comprendido?

-Sí señora.

-¡Calla, mamón, venga, tira p’alante!  Y encima llorica, qué asco, pero qué asco me da esta gentuza…  te voy a meter al trullo y voy a tirar la llave…

El recluso botones

 

(1) Yaya, no voy a poder pasarme por el supermercado ¿puedes ir tú?  Compra unos filetes y fruta, mucha fruta, que tengo antojos de fruta, no comería otra cosa.  Y mira a ver si ha acabado la lavadora.  (Es una cortesía de notaaalpiéfono, la compañía de comunicaciones literarias)

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2 respuestas a El caso Jane Eyre / Jasper Fforde

  1. Muy Sr. Mí­o:

    Por la presente le insto a presentarse sin demora a la tramitación de la formulación de la incoación del expediente en primera instancia, referente a la pública denigración de mi defendido, en la muy honorable sede del Juzgado Autonómico de lo Virtual, sito en c/ La Red, s/n, Webilandia 4801000001.

    Adjunto, conforme a ley, relación del argumentario:

    1.- Suplantación de personalidad

    2.- Minusvaloración de persona civil

    3.- Insulto reiterado

    4.- Cohecho (tema frutas)

    5.- Falsedad en documento público

    6.- Posible nocturnidad

    7.- Premeditación reprobatoria. Alevosí­a

    8.- Mala fe

    9.- Incompatibilidad de caracteres

    10.- Malos tratos

    11.- Amenaza reiterada

    12.- Falta de consumación

    En fin, quizá se me hayan colado algunos puntos de mi último caso (creo que era un divorcio), pero no hace al idem. Sepa usted que se enfrenta a una pena máxima de x burgundios (y donde pone “x”, imagí­nese usted lo que podrí­a poner… y donde pone “burgundios”, ya no le quiero ni contar…) puesto que en su caso, el de un botones desaforado y con antecedentes, se aplicarí­an todos los agravantes (pobreza, cafetismo, verborrea, iconoclastia, pereza…). En fin, me callo porque no quisiera darle ningún tipo de pista… Soy demasiado bueno.

    Y, por cierto, como también estoy muy bueno, aprovecho la ocasión para saludar a la princesa Leiaa, hola, hola, y pedirla en matrimonio. Si no puede ser (a lo mejor por estar alguno de nosotros casado), me bastarí­a con quedar un dí­a de estos a tomar unas copas.

    Pito Falces, letrado de oficio

  2. El botones en Sing Sing dijo:

    Aquí­ se está calentito y no llueve, casi que estoy por quedarme. ¿Cobra usted mucho, señó abogao? ¿Alguien puede decirme que hay que hacer para tener un vis a vis? Es lo que echo de menos, eso y cagar de sentado (aquí­ los retretes son de los de agacharse). Me he hecho un tatuaje con un corazón y un tigre y un cristo y una tí­a desnuda y un puñal y unos espinos y un puño y una calavera y una mariposa y un yin y un yan y la macarena. Los compis de mi chabolo son muy majos y buenas personas, gitanicos y morenos, muy educados, la mayorí­a están aquí­ por error. No como yo. Me arrepiento mucho, pero se está tan agustito…

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