El consuelo

Me acabo de tragar 558 páginas de buen rollito. Buf, qué agotador. Ya lo avisó Tolstoi al principio de Ana Karenina (probablemente la mejor novela de todos los tiempos): “Todas las familias dichosas se parecen, pero las infelices lo son cada una a su manera”. O, aplicado a nuestro caso: la felicidad no da para mucho literariamente hablando. Recuerdo haber oído comentar por la radio al ínclito Félix de Azúa que la única novela de calidad que conocía y que tratara de cosas bellas, maravillosas y amables, era “Ada y el Ardor”, de Nabokov (probablemente uno de los mejores novelistas de todos los tiempos). No estoy de acuerdo en que “Ada” sea una gran novela, pero bueno, queda lo dicho: es prácticamente imposible crear una gran obra que hable todo el rato de la felicidad. ¿Por qué? No lo sé, la condición humana, supongo.

 Anna Gavalda, la autora, está que se sale… consigo misma (últimamente tiene un éxito tremendo). Se nota desde la primera página. Pasa la mujer de explicarnos quién habla, a quién se refiere, por qué, dónde están, cuánto tiempo ha pasado desde el párrafo anterior… Ala, a lo loco, a lo loco, que es más moderno. Y te vas cabreando… lo que no pienso que fuera su intención al escribir una novela de buen rollito. La verdad es que esta escritora ya tiraba un poco hacia el caos: ahora pongo un pensamiento del protagonista, ahora uno mío, ahora uno del alter ego del protagonista, ahora otro de no se sabe quién, ahora uno en general, por hacer un comentario… No, no, no, chavala, que acabas cansando.

 El consuelo” trata de un ejecutivo que, mientras se lamenta por haber perdido a la maravillosa madre de un amigo de la infancia, encuentra otra maravillosísima mujer en el campo, rodeada de niños, animales, viejecitos y cachivaches, todos ellos muy maravillosos. Y no pasa nada más. 558 páginas.

 Advierto que a mí, en las películas que acaban bien (y que no me molestan en absoluto), me suele gustar que se refocilen un ratito en la alegría recién conseguida, vamos, que no acabe bruscamente nada más darse cuenta todos de que se quieren. Pero tanto tanto… Ella misma, la Gavalda, avisa unas 58 páginas antes del final de que, en un libro normal, la cosa tendría que acabar ya, pero que a ella le da la gana de contar lo bien que se lo pasan todos. Genial, muy bien, modernuqui, aceptado, pero es que llevas 500 páginas de lo mismo.

 De Anna Gavalda había leído previamente su novela más vendida en el extranjero: “La amaba”, que me gustó bastante porque no era muy larga, no se le iba demasiado la pinza y… la tía es una excelente escritora, que esto todavía no lo había dicho. Es una buena captadora de almas y descriptora de situaciones, hace a veces frases muy inspiradas y expresa las cosas desde originales e iluminadores puntos de vista.

 Animado por esta experiencia también leí un libro de cuentos, “Quisiera que alguien me esperara en algún lugar”, que también disfruté en su mayor parte, confirmándomela como una artista muy sensible, con su punto de originalidad y una gran proyección.

 Reanimado por la experiencia me compré (atención, que yo soy de los que procuran no comprar nunca libros, que para eso están las bibliotecas) este tochete de “El Consuelo”, con el pretexto de regalárselo a alguien muy cercano (practicando eso que yo llamo “regalos de Guillermo”, por el Guillermo Brown) y me puse a leerlo yo primero, claro. Craso error.

 Anna Gavalda, aviso, es la escritora francesa de mayor éxito en la actualidad. Sus libros, que no son best sellers, se venden por millones, valga la tontería. Hay millones de personas que babean con sus frases, situaciones, personajes y… gran sensibilidad.

 Yo, no del todo. Pero por si acaso, recomiendo este libro. Porque, afortunadamente, no todos son como yo.

 Dos últimas reflexiones:

 ¿Por qué lo he leído hasta el final? Porque a dejar los libros por el medio se aprende poquito a poco y yo soy bastante zoquete. Y porque, como la mujer escribe bastante bien, siempre queda la posibilidad de encontrar cosas interesantes en la siguiente página. Que se encuentran, por cierto.

 Si alguien me comenta que es posible que se trate de un libro para mujeres, al igual que se habla de películas para mujeres… o de sensibilidad femenina… le diré que se ponga al pairo, que sopla viento del norte. Adivina.

 

Editorial: Seix Barral

Colección: Biblioteca Formentor
558 págs.
PVP: 21,00 euros
ISBN: 978-84-322-2832

Alberto Arzua

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