No hay que dejar los libros en manos de los intelectuales

Crónica de una muerte anunciada, de Gabriel Garcí­a Márquez

29 Agosto 2005


Mi nombre es Santiago.
Quién iba a decirme que despertarí­a una mañana y no llegarí­a a acabarse el dí­a.
¿Sorprendidos? Imaginaos mi desconcierto, en un pequeño libro pero con todo el interés desde inicio al fin, el autor, mi creador se recreó en mi historia.
Todos los sueños con pájaros son de buena salud dijo mi madre pero yo siempre sueño con árboles.
Es hoy y aún no creo el final de mi corta vida, recien cumplidos los 21.
“Dadme un prejuicio y moveré el mundo”, escribió el juez
Como bien dice el tí­tulo, aquella mañana a las 5,30 y ahora sigan ustedes.

mirome

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Un comentario

  • pamela 17 Marzo 2007en2:56 am

    aburrido :]

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